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La madura
Fecha: 20/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos
... más mi cipote y lo volvía a lamer y notaba como llegaba a tocar la campanilla con la punta de mi verga. Chupaba y relamía mi nabo con obscenidad lujuriosa y la tragaba con su bocaza y yo estaba corrido de placer. Dejé que parara de comerme el rabo e inicié yo una comida de coño que la estaba matando de gusto. Elena se abrió de patas cual ninfómana y gemía y se desgañitaba de placer mientras le comía el coño y se lo taladraba con mi lengua. Elena me insultaba procaz, chabacana y sexualmente y me hacía ver que estaba corrida de gustirrinín la muy puta, no paraba de dar gemidos, sollozos, berreos y vagidos placenteros y me pidió que iniciáramos un 69, nos pusimos a chupar mutuamente nuestros sexos y yo me sentía como un auténtico gigoló, un verdadero chulo de putas que se estuviera follando a una clienta. La imagen que dábamos era muy sicalíptica, obscena y procaz y se oían los lamidos y chupeteos de forma incesante y sin parar. Elena era una verdadera maestra en el arte de comer pollas y yo un auténtico cabrón comedor de coños y ambos disfrutábamos del sexo del otro. Las continuas succionadas, relamidas y lengüeteadas sexuales nos estaban poniendo más y más cachondos y la zorrona de Elena se sacó mi rabo de la boca y me pidió: —follame cabrón que ya no puedo más. Terminé mi lengüeteada de coño de Elena y le pedí que se pusiera a cuatro patas. —ponte a cuatro patas, zorra, que te voy a bombear —expuse yo. La muy golfa se puso a cuatro patas y le comencé a ...
... comer primero el culo y la muy guarra gemía y sollozaba de placer. —¡no por ahí no —ordenó Elena. —¿qué no? —solté yo. Y cuando menos se lo esperaba, la estaba petando el ojete y Elena estaba gimiendo de placer la muy puerca. —arf, arf, arf —gimió Elena— me estás matando de placer, cabrón, pero sigue. Yo la estaba bombeando el ojete y la muy puerca de Elena berreaba de gusto y me seguía insultando. —eres un hijo puta, me estas taladrando el ojete y me gusta. Mientras yo se lo taladraba Elena se sobaba con rápida fruición el clítoris. —¡dame cabrón!, ¡sigue! Elena se seguía sobando el clítoris y yo la seguía entaponando el ojete. —No me la saques cabrón, que ya estoy a punto —observó Elena. Yo la seguía perforando el ojete. —¿te gusta eh?, ¿te gusta cómo te bombeo, zorra? —expuse yo. —Claro que sí, cabrón —afirmó Elena. Después de un largo metisaca y de magrearse ella el coño, pegamos un aullido brutal, pues ella se corrió de su masturbación y yo me corrí dentro de su ojete. —¡Auuuuuuuuuuuuu! —grité yo. Y nos caímos ambos sobre la cama después de esta jodienda a cuatro patas. Elena y yo echamos un polvo que nos dejó exhausto a los dos, yo saqué mi vergaza pringada de mil flujos y lefas ya casi deshinchándose y la muy puta de Elena me miraba con sonrisa de estar exhausta, cerramos un poco los ojos y los volvimos a abrir al cabo de cinco minutos, pues el casquete que echamos nos dejó algo aturdidos y nos relajó. Nos desnudamos y ...