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Cosas de Súcubos
Fecha: 20/08/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... iba seguido de dos muchachos muy guapos que parecían sus guarda-espaldas. El muchacho tenía los ojos de un verde esmeralda, una tez blanquísima, un cabello negro ondulado y un cuerpo delgado que aparentaba estar muy marcado debido a su grande espalda y sus gruesos brazos. Al entrar, Sebastián percibió en el aire un aura extraña y vio cómo se esparcía una nube de energía verde, de un olor dulce y extraño. Aunque nadie quería parecer evidente, era indudable que todas las miradas empezaron a dirigirse al nuevo hombre que ingresaba en el bar homosexual. El muchacho de ojos verdes tomó unos cuantos vasos de la misma bebida a base de Coca-Cola y se levantó a bailar. Para ese entonces, casi todos los del lugar estaban bailando cerca a la mesa de él. La masa de personas en el lugar había aumentado considerablemente, como si alguien hubiese traído un faro a aquel recinto. En eso, cuatro muchachos se acercaron a Alejandro, el de los ojos color esmeralda, y empezaron a rodearlo mientras bailaban bruscamente. El pobre Alejandro era asediado por una multitud que no dejaba espacio mucho espacio para respirar. A esa altura de la noche, como por arte de magia, Bryan, Johan y David habían abandonado a Sebastián y bailaban en torno a la orgía de hombres que rodeaban al nuevo chico en la pista de baile. Sebastián no sabía qué creer de aquella nube, ya que él a veces veía cosas que no entendía y que nadie más podía ver. Tal vez, aquel chico poseía algún desorden en su aura espiritual o la ...
... manipulaba para crear ese efecto en las personas. Pero no se quería arriesgar a hacer algo que lo descubriera como hechicero. Entre tanto, un flash de un celular resplandeció y un estupor profundo se esparció por todo el lugar… Alejandro, David, Bryan y Johan estaban recostados en una cama, vistiendo nada más que sus bóxeres. Al parecer, estaban en un motel, sólo podían ver una gran pantalla en frente suyo y la silueta de un hombre que se movía dentro de un baño, el cual tenía la única luz encendida en el lugar. Aunque los cuatro estaban conscientes, ninguno podía moverse, ya que sus extremidades parecían dormidas. Del baño salió un hombre de unos 40 años, grande, fornido, con un abdomen marcadísimo, unas piernas gruesas, unos brazos y pectorales bien trabajados. Tenía el cabello rubio y los ojos azules. Luego de observarlos un rato con liviandad, emitió una voz muy grave con la que dijo: “esta noche me los voy a culear bien rico”. En efecto, Alejandro tenía un cuerpo espectacular, aunque no se veía muy grande, su cuerpo estaba muy bien trabajado, tenía unas nalgas bien abultadas, un abdomen marcadísimo y unas piernas apetitosas, muy probablemente era deportista. Su piel blanquísima dejaba ver cómo se tensaban sus músculos cuando el gran hombre lo tomó entre sus brazos, lo agarró de las nalgas y lo levantó. El calor que le produjo el deseo sexual y placer de tener a ese inusual adonis entre los brazos produjo que la nariz del gran hombre rubio empezara a sangrar. Por lo que tuvo ...