-
Supertrans
Fecha: 20/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lib99, Fuente: CuentoRelatos
... Leatherbitch, en su sonrisa de triunfo, le despierta la sensación de que algo no va bien, de que la dómina se guarda un as en la manga. Cuando, con un rápido movimiento, le sujeta las muñecas para inmovilizarla, intuye la respuesta. Sigue la mirada de su rival hasta el anillo del dedo anular de su enguantada mano izquierda. Se la gira y reconoce la el fulgor esmeralda de la pequeña piedra que Leatherbitch estaba escondiendo. Instintivamente da un paso atrás. –Sí, querida: ¡kriptonita! Un minúsculo resto radiactivo de tu planeta natal. Radiactiva para ti, claro, no para los humanos. Y como podrás sentir, es auténtica, no una de esas baratijas falsas que abundan por ahí. Oh, no te preocupes: es demasiado pequeña para que te resulte mortal. Pero lo suficiente para anular tus molestos poderes. Ahora estamos igualadas. ¿No justifica eso la pequeña fortuna que he pagado por ella? No creas que es fácil lograr crédito en el Luthor Bank of Metropolis. Antes de que Kara se recupere de la sorpresa, Leatherbitch demuestra la autenticidad de la piedra liberando sus muñecas en un rápido gesto y golpeando en el plexo solar a la superheroína. Ésta retrocede casi sin aliento, pero Leatherbitch no le da opción a recuperarse y descarga sobre ella varios y certeros golpes de artes marciales. En cuestión de segundos Kara esta tirada en el suelo. La villana se sitúa sobre su abdomen a horcajadas, inmovilizándola con sus entrenados muslos, mientras que sus manos son ahora las que sujetan las ...
... muñecas de su rival. Kara intenta liberarse pero el influjo de la kriptonita parece succionarle las fuerzas: se encuentra a merced de Leatherbitch. Ésta, exultante y excitada por su victoria, eleva el top de Supergirl dejando al descubierto sus perfectos pechos. Los estruja antes de aproximarse para colocar el consolador entre ellos. Los aprieta entre sí mientras empuja, follándoselas entre carcajadas de triunfo. Después se coloca a horcajadas sobre su cuello y sitúa el dildo ante la boca de Kara. –Vamos, Supergirl. ¡Cómemela! Kara intenta resistirse, pero Leatherbitch le aprieta la mandíbula hasta obligarle a abrirla –la proximidad del anillo de kriponita le deja literalmente sin capacidad de resistencia– e introduce el consolador dentro. Tan grande que apenas ha insertado la mitad cuando el glande invade ya la garganta, ahogando a Kara. Tose a causa de las arcadas producidas por el rozamiento de la superficie sintética contra sus amígdalas y Leatherbitch, implacable, le tapona la nariz con una de sus manos para impedirle respirar. Sin dejar de reír mira por encima de su hombro hacia la falda de Kara que, enrollada sobre su cintura, deja al descubierto su pubis. La polla y los rugosos testículos se balancean sobre las ingles, sacudidos por los espasmódicos movimientos de la superheroína al intentar liberarse mientras se asfixia. –Eso es, cariño –dice Leatherbitch con un brillo de lasciva locura en sus pupilas–: baila para mí. Cuando Kara está a punto de perder ...