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Supertrans
Fecha: 20/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Lib99, Fuente: CuentoRelatos
... piedad y el falo se abre paso dentro del esfínter. El anillo glandulado se dilata tanto que parce un milagro que no se rasgue. El esclavo emite un quejido –que más parece un gruñido– contenido, pero que constata el brutal esfuerzo que le supone acoger en sus entrañas el colosal pollón. –Te gusta, ¿verdad guarra? –Oh, sí, ama –le responde casi sin voz–. –¿Quieres que te la meta más adentro? –Sí, más. Por favor, ama, métemela entera. Leatherbitch continúa empujando con sonrisa sádica y brillo de disfrute en los ojos, hasta que el consolador desaparece casi el completo en el interior del hombre. Entonces comienza a follárselo, metiéndolo y sacándolo sin contemplaciones. –¡Toma, puta! ¡Tómala toda! Voy a follarte hasta que revientes. Lo dice dirigiendo su mirada hacia un angustiado Jimmy, que comprende en las pupilas de la mujer que le tiene reservado el mismo tratamiento. Él será el próximo en sufrir las “caricias” de la dómina de cuero. Las embestidas provocan que la polla del hombre roce contra la superficie del potro, logrando que se ponga dura. Los golpes de cadera de su ama continúan implacables hasta que el esclavo se corre, estampando su leche sobre el potro, desde donde gotea al suelo. Ella se ríe de sus gemidos de placer. –¡Ja, ja, ja…! Mira que guarra es la puta, corriéndose mientras le estoy dando por el culo. Kara observa fascinada el espectáculo: viendo a Jimmy, desnudo y amordazado, en medio de aquella sesión sadomaso, está ...
... poniéndose realmente cachonda. Tiene auténticas ganas de follárselo. Sacude la cabeza para recuperar la iniciativa y decide actuar. Debe acabar con esto ya. Toma aire, sobrevuela la escalera y toma tierra dentro de la nave con premeditada teatralidad, al mejer estilo Supergirl: postura erguida, piernas abiertas, brazos en jarras, cabeza elevada y gesto serio, asegurándose de que la caída de la capa es la correcta. –¡Leatherbitch! Su enemiga para de follarse al balbuceante esclavo y la mira. Kara dirige una fugaz mirada de ánimo a Jimmy –“ya estoy aquí, amor”– antes de clavar sus ojos en la dominátrix. –¡Oh, Supergirl! Qué alegría. Estábamos matando el tiempo hasta que llegaras, ¿verdad chicos? Kara, obviando el tono burlón, avanza decididamente hacia ella. Al caminar, la minifalda vuelve a escurrirse hacia arriba, pero esta vez de forma premeditada por parte de la heroína. Su polla asoma balanceándose por debajo de la tela roja: sabe que atraerá la atención de Leatherbitch como la miel a las moscas. –Mi adorable hermafrodita extraterrestre –dice, mientras sus ojos, efectivamente, se clavan en el oscilante pene–, no sabes las ganas que tenía de volver a ponerte la vista encima. Kara se detiene frente a su rival, cara a cara, tan cerca que su polla casi roza el dildo sintético. –Se acabó, Leatherbitch. Voy a hacer que te encierren. Y esta vez me aseguraré de que pierdan la llave. Habla con más apariencia de determinación que realidad. Algo en la mirada de ...