1. Juguete roto


    Fecha: 23/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: luisjose1985ab, Fuente: SexoSinTabues

    ... Adolfo, aprovecho darle con sus dedos los líquidos que hace poco habían salido de su verga y esa boca no había probado, sacudió sus dedos y los deposito hasta que no quedará nada de aquel moco blanco. La desesperación de Adolfo no le había dejado luchar por esa leche que no quería dejar entrar en su boca sino por el aire que aquella verga no había dejado entrar a sus pulmones. Segundos mas tardes recibía otra verga en su boca mas pequeña pero que aun así lo torturaba, el trataba de respirar por la nariz pero aquella zona estaba colmada de sus vómitos y babas que le habían provocado hace poco. Si bien esta verga era mas pequeña los movimientos eran mas rápidos siendo inevitable las arcadas que solo se quedaba en eso ya no había mas nada en su estomago que botar sino babas que le tenían la cara, pelo, cuello inundados. Su sorpresa fue mayor cuando sintió unos chorros caliente de lo que intuía, que eran meados. Desde sus pies hasta el hombre que estaba encima de su cabeza fueron bañados de ese liquido que no hizo más que reforzar su odio y humillación hacia estos sujetos. Sus suplicas se hicieron ...
    ... realidad cuando en pocos minutos aquella verga descargaba unos potentes y bastantes espesos líquidos que resultaron demasiado desagradable por su sabor acido y salado que junto a un pequeño chorro de meado de alguien mas, hicieron que Adolfo del puro asco tuviera otras arcadas. Su culo seguía siendo utilizado, ya no existían empujones suaves ahora eran golpes concisos que había provocado que su verga estuviese parada. Que asco sintió por el mismo al sentir placer de esa forma. Que indefenso se sentía que impotencia que dolor, el solo quería morirse allí. Las arremetidas eran tan duras y la verga tan gruesa que perdió la noción. Él quedo en ese piso que se torno más frio por aquellos meados, indefenso, humillado y sintiéndose lo peor. Más tarde lo único que se escuchaba en aquella cabaña eran algunas gotas cayendo y los sollozos de Adolfo. A varios kilómetros de ese lugar se encontraba su esposa y en la cama matrimonial descansando de los orgasmos que le había provocado Juan Pablo. FIN Espero que mi relato haya sido de tu agrado, comenta y calificalo para publicar más. Abrazos con agarrada de nalga. 
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