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El Baldío y El Mirador. 5ª parte.
Fecha: 26/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues
... acostado al lado de mi princesita Jenny, y mientras ella dormía, encendí un cigarrillo y pensaba en lo sucedido con Perlita esa tarde, ¡mi segundo quintito en menos de un mes!, y ahora las palabras de la recién desvirgadita llegaban a mi mente, respecto a Jaqueline ¡la barbi!, esa nena fina, de elegante caminar, alta de estatura, de cabellos rubios auténticos, de ojos grisáceos tirándole a azules, sus esbeltas piernas blancas y en mis recuerdos llegaba el “juego de la botella” en la que desnudita me la mandaron a la recamara, recordé en esos instantes sus movimientos de cadera que hacía de pie, ¡frotándome su pelvis en mi pene!, entre la oscuridad mi pene ya estaba erecto, mi mano se dio a frotar despacio el glande que de pensar en “la barbi”, ya una leve gota de mi pre semen estaba en la punta, la cual esparcí con el dedo en la cabeza de mí hongo, por lo que me di a subir y bajar mi mano en el troco a manera de masturbarme lentamente, en eso estaba entretenido sintiendo las sensaciones, que en fantasía de ese momento me hacía en pensar en Jacqueline, cuando la manita de mi Jenny la bajo a mi parte baja, ¡su manita pegada a la mía en movimiento!, la cual tomé delicadamente e hice que sus deditos y su palma me rodearan mi erección en la oscuridad, para cubrir su mano con la mía, ¡a la que le imponía movimientos masturbatorios!, al pasar los minutos yo sentía que ahora los movimientos ella los hacía, ya que entre dormida le escuchaba su respiración agitada, ¡por lo que su ...
... manita manipulaba de una manera inconsciente!, o ¿consciente? La excitación que me proporcionaba mi nena, era avasalladora en esos momentos del silencio reinante en la oscuridad del cuartito, su vocecita ya comenzaba a escucharse con una suavidad que me calentaba aún más de lo que yo ya estaba, le dije ¿te gusta lo que me estás haciendo?, mmmsiii, siiii, ¡pues sigue acariciándome lo tuyo!, mmmmsiii, siiii, ¡lo tienes bien duro!, ¡sí, así me lo pusiste dormida!, una de mis manos comenzaron a acariciar sus nalguitas que de lado estaban, al sentir ella mis movimientos, se dio a bajar la pijama con la que dormía, para subirse encima de mí, ¡ya que siempre ella era la que según, me lo hacía!, ¡se acomodó a manera de presionar su pelvis y su “gordita”!, en mi pene, al que comenzó a dar un exquisito movimiento ondulando sus caderas, lo que imaginé que era por lo que ya había aprendido del baile hawaiano, ¡mismos que disfrutaba de esos movimientos!, me rosaba sus gordezuelos labios exteriores en mi glande, ella somnolienta pero atenta a lo que hacía acabó en una caliente orinada encima de mí, que al sentir el chorrito y escuchar el ruido del orificio que presionaba parte de mí glande, yo también acabé de manera fuerte por fuera de su conchita, pero eso sí bien pegada a mi pene, que en borbotones, le regaba mi aromático semen a su pelvis y a ese montecito de venus acojinadito, la recosté a un lado, jalé una toalla, para ponerla debajo de mí, y así, ya no supe más esa noche, quedé dormido ...