1. Luis, Jacobo y un verano 15 Jacobo se disfraza de putita


    Fecha: 04/09/2020, Categorías: Gays Autor: Alvaro-L-de-H, Fuente: SexoSinTabues

    ... de Jacobo y los bramidos de Julio mientras se corrían pero no podía levantar la cabeza para mirarles, la hundía entre la ropa vencido por el peso de mi primo sobre mí espalda, cuando pude mirar vi el suspensorio de Jacobo muy mojado y húmedo, se había corrido sin quitárselo. Nos duchamos los cuatro entre risas, gozando mientras observábamos a Jacobo quitarse las medias blancas como si fuera una chica, colocando el pie sobre la taza del váter mientras cuidadosamente las recogía. Nos sorprendió con lo que nos pedía sentado en el suelo de la bañera, mirando nuestras flácidas vergas desde abajo. -Me gustaría que me mearais los cuatro, que me bañarais con vuestra orina. –los chicos no se lo tomaron en serio, o no era el momento propicio, se rieron mirándose entre ellos y salieron de la bañera. Permanecíamos tumbados sobre la cama, pensando en nuestra loca aventura con alguna risotada que se escapaba a veces de las gargantas de los mayores. -Estabas muy guapa hermanita, no pensaba que te sentara tan bien la ropa de chica. –Bruno le hablaba abrazando el pecho de su hermano. Pensábamos diferente, a ellos les había gustado Jacobo con su disfraz, a mi me había parecido…, gracioso sí, y ridículo. Igual que Bruno abrazaba a Jacobo, Julio lo hacía conmigo, la fiesta no había terminado, después del descanso volvían las ganas. -Tengo aún mucha carga en mis huevos, ¿por qué no vamos a mi casa y te la doy a solas? -Julio quería probar ahora mi culo y no dejaba de besarme el cuello ...
    ... acariciando mi vientre. Lo pensé un momento, aún no era tarde. Miré a mis primos abrazados entre ellos, enredando sus piernas mientras sonaban sus besos. -Venga vamos. –Nos colocamos los pantalones y las camisas, sin ropa interior, di un cachete en el culo de Jacobo. -Vuelvo enseguida. –y salimos al largo pasillo tirando Julio de mi mano. Bajamos las escaleras, ya no teníamos cuidado de no hacer ruido, nuestra confianza no tenía límites. Salimos al patio silencioso y poblado de alargadas sombras, el cielo estaba estrellado, sin una nube y la luna llena asomaba por los tejados alumbrándolo todo con sus rayos plateados. Nuestras sombras juguetonas y muy largas escapaban de nuestras pisadas, no fuimos por los soportales como otras veces, al abrigo del alero, jugábamos inconscientes con las sombras de nuestros cuerpos que nos huían sin remedio hasta que la oscuridad del arco trasero del patio nos envolvió. Presentí que no estábamos solos, en la oscuridad del arco sentía latente la presencia de otro ser que se reveló repentinamente. -¡Miserable! ¡Hijo del pecado! -Julio adelantó dos pasos al recibir el primer golpe en su cuerpo, después del primero los golpes se sucedían implacables, certeros, intentaba escapar y salió al otro lado del muro. La sobra se reveló cuando la luz de la luna iluminó el rostro enfurecido de mi abuelo confirmando lo que ya sabía, elevaba sin parar su duro bastón sujetándolo por la base, utilizando el lebrel de plata del mango como destructor martillo. Julio rodeaba ...
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