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Luis, Jacobo y un verano 15 Jacobo se disfraza de putita
Fecha: 04/09/2020, Categorías: Gays Autor: Alvaro-L-de-H, Fuente: SexoSinTabues
... su cabeza con los brazos en un intento vano de esquivar los golpes, simplemente un movimiento de su mano hubiera sido suficiente para derribar al anciano, pero aceptaba el castigo sin responder, solo intentando protegerse como acto reflejo. -¡Canalla! ¿Esta es tu respuesta al perdón que se te ha dado? -el abuelo parecía loco, todo sucedía muy rápido, Julio cayó al suelo y se hizo un ovillo, los golpes no cesaban. -¡Abuelo, déjale, la culpa es mía! –comencé a gritar poniéndome delante del cuerpo tendido de Julio, el abuelo me empujó y caí al suelo, seguía golpeando, le iba a matar, me arrastré y cubrí el cuerpo de Julio con el mío. No sentía los primeros golpes aterrado por el miedo, luego sentí la herida del lebrel que hendía mi carne, mordiéndola como si fuera real. Elevé la cabeza para mirar a mi abuelo, era una sombra negra con la inmensa luna detrás de su cabeza, brillaba extraordinariamente y despidió un rayo de plata que caía sobre mi ojo izquierdo. Se estrelló sobre mí y solo pude escuchar antes de no sentir nada. -¡Señor! No, no haga eso señor. –la voz de Rufo sonaba en mis oídos como el rugido de un torrente sordo de agua desbocada. Sentía un dolor terrible en mi cabeza, como violentos martillazos que me la fueran a volar por el aire, moví mis manos intentando sujetarla para que se estuviera quieta. -¡No!, no, tranquilo. –alguien sujeto mis manos cuando volví a perderme en la nada. Seguía doliéndome, pero de otra forma, eran pinchazos que iba y venían, cuando abrí ...
... los ojos tenía la sonrisa de mamá y sus ojos llorosos delante de mí. -Pequeño, mi amor. –me besaba una mano y lloraba sobre ella. Noté que otra mano aprisionaba mi derecha, con esfuerzo giré los ojos para encontrar a papá. Aquello se repitió varios días, iba mejorando y ya no me dolía tanto la cabeza, llegaron mis primos Bruno y Jacobo, aún sentía algún mareo y no podía moverme lo que quisiera, mis ojos buscaron entre los rostros que me rodeaban, de mis tíos, mis padres, mis primos y la abuela. Bruno entendió mi muda pregunta, Bruno era extraordinario, adivinaba lo que pensaba. -Están bien, no te preocupes. Ya me levantaba y faltaban unos días para que me dieran el alta en el hospital, tenían que realizarme alguna prueba más, el vendaje de mi cabeza había desparecido, la enfermera sostenía un espejo para que me viera, habían afeitado los pelos de mi ceja izquierda y una minúscula gasa cubría la parte superior. -Solo te quedará una pequeña cicatriz que cubrirá el pelo de la ceja cuando crezca. –era una chica joven y parlanchina, sonriente y abierta. Esa tarde vinieron a verme mis primos y a despedirse, habían retrasado a vuelta a la ciudad pero como yo estaba bien marcharían y allí esperarían mi llegada en unos días. Julio venía con ellos, los había traído Rufo que no entro a saludarme. Resultó triste porque Julio solo lloraba, silenciosamente sujetando mi mano hasta que Bruno se lo llevó cogiéndole del hombro, sin pronunciar una palabra, no hacía falta. Mis padres marcharon con ...