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Perra obsesión (3)
Fecha: 05/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Horny, Fuente: CuentoRelatos
Querido lector, recomiendo la lectura de "Perra obsesión I" y "Perra obsesión II" para mejor comprensión de este capítulo. ******* Resumen Perra obsesión I:Me obsesioné con una desconocida en la calle, logré que ella fuera al Spa donde trabajo como masajista y me gané su desprecio gratuitamente. Resumen Perra obsesión II:Me dediqué a observar a aquella mujer "Diana" y a su amiga Carmen las cuales tenían una extraña relación de dominación. Carmen y yo nos volvemos tan amigas que terminamos masturbándonos mutuamente ante la atónita mirada de Diana. ******* Mis días en el Spa continuaron sin mayores novedades hasta el miércoles, día en que Carmen fue a buscarme, sola por primera vez, justo cuatro días después de lo que había ocurrido entre ambas. Me sorprendió gratamente su visita, vestía una falda blanca corta y blusa del mismo color, a leguas se veía que venía de jugar tenis. La recorrí de la cabeza a los pies con la mirada y ella se acercó a mí y como la cosa más natural del mundo me saludó con un beso francés a la vez que me acariciaba las nalgas por encima de la falda. ¿Me das un masaje? – me preguntó guiñándome un ojo. Yo bien sabía que tras ese masaje había algo más, era más que obvio así que le dije que mejor fuéramos a uno de los saunas, que ese día y a esa hora casi nadie iba por esos lados. Agregué, además, aunque innecesariamente que un masaje allí sería mucho mejor. Trató de tomarme por la cintura mientras caminábamos, pero yo me separé, no ...
... me interesaba para nadie que alguien me viera y mucho menos mi jefa. Llegamos al sauna y le di espacio para que entrara primero, momento que yo aproveché para mirarle el trasero, nada despreciable… se le veía espectacular con esa falda blanca. Al entrar cerré la puerta y bajé un poco la temperatura del lugar, coloqué una toalla sobre uno de los paneles de madera dándole la espalda. Cuando me di vuelta Carmen estaba completamente desnuda, me sorprendió no solo contemplar de nuevo la belleza de su cuerpo sino su rapidez para desvestirse y su determinación para hacer las cosas, definitivamente esta mujer no se lo pensaba mucho antes de hacer lo que se le antojara. Se acercó a mí, yo permanecía tiesa e impávida, no estaba acostumbrada a este tipo de cosas, nunca había estado con una mujer, lo máximo que había hecho era lo de la mutua masturbación con Carmen de días atrás. Desde que había visto a Diana la idea de acostarme con una mujer me excitaba y al ver a Carmen desnuda sirviéndose en bandeja de plata para mi mucho más. Ahí me di cuenta que es verdad que una lesbiana puede oler a kilómetros a una mujer con ganas y yo tenía muchas, muchas ganas de sexo. Ese día yo llevaba puesto como siempre una falda y una blusa blanca ligera, ropa más cómoda para mi trabajo, una tanga blanca y sostén del mismo color. Carmen estaba a escasos centímetros de mi cuerpo, sus pechos casi rozaban los míos que se movían hacia arriba y hacia abajo casi imperceptiblemente, producto de mi ...