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Perra obsesión (3)
Fecha: 05/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Horny, Fuente: CuentoRelatos
... masturbándome por culpa de mis naturales necesidades físicas y ahora tenía a una de las mujeres más hermosas que había visto pegada de mi coño como si fuera su postre favorito, gimiendo, untándose de hasta el último de mis flujos, bebiéndoselos por completo, relamiéndose como una gatita golosa, haciéndome gemir primero, ronronear y luego gritar como una loca… ya no me importaba que me escuchara el Spa entero, que me oyeran hasta en la China, quería liberar mi cuerpo, mi piel, mi sensualidad de mujer…. Los temblores de ese primer orgasmo estaban cesando y ella se retiró un poco para observarme. Le producía mucho placer haberme visto tan desencajada, le fascinaba que me hubiera dejado llevar sin ningún pudor, que hubiera gemido como una cualquiera… se sentía satisfecha, aunque a medias… ahora me tocaba mi turno de hacerle cositas. Carmen no era de las mujeres que se quedara con ganas, a las buenas o a las malas. Se acostó encima de mí. No había lugar a dudas, quería que hiciéramos el 69. Cuando tuve su conchita a escasos centímetros de mi cara no dudé un minuto, la tomé de las caderas y comencé a besarla. Ya ella me había dado una buena lección de cómo debía hacerlo, era toda una maestra y yo una buena alumna. Me aprendí su coño de memoria, sus formas, sus olores y sabores, hundí mi lengua y mi nariz en él. Era el primero que probaba en mi vida y me encantó, le hice lo que a mí me gustaba y sus gemidos fueron mi mejor recompensa. A la vez sentía como mi clítoris aún ...
... sensible por el orgasmo anterior comenzaba a latir primero suavemente y luego con violencia. Cuando me veía así ella se detenía un poco, yo aumentaba la velocidad de mis lametones mientras Carmen se ayudaba moviendo sus caderas, clavándose en mi lengua que la recibía cálida y más que dispuesta. Luego volvía a besarme… yo me retorcía, me movía en círculos contra su boca. Ambas estallamos casi al tiempo, extenuadas nos tumbamos de medio lado de modo que al abrir los ojos nos encontramos con el hermoso espectáculo de la concha de la otra completamente húmeda, con una humedad que nuestras lenguas habían provocado. Diana debe llegar en cualquier momento – me dijo – le puse una cita en este lugar, no debe tardar. Mis ojos se abrieron como platos. Al parecer a Carmen le estaba gustando el juego de serle infiel a Diana conmigo y delante de sus propias narices, le parecía una divertida manera de humillarla. No le dije nada, allá ellas y sus cosas. Sin embargo, todo eso me estaba dando una idea para tener a Diana, solo debía redondearla, día a día mis planes con respecto a Diana cambiaban, pero este plan que tenía en la cabeza al parecer era el definitivo. El próximo paso a seguir era que Diana se diera cuenta que Carmen y yo habíamos estado juntas. Nos vestimos, aunque intencionalmente me dejé la blusa al revés de modo que las costuras se veían claramente, aunque en realidad no había necesidad de eso. Salimos del sauna sudorosas, con el cabello húmedo y revuelto, nos veíamos ...