1. (12) Reflexiones sin bragas


    Fecha: 06/09/2020, Categorías: Gays Autor: Mister Neron, Fuente: CuentoRelatos

    4
    
    Fue un despertar dulce y suave. Normalmente el despertador la sacaba de sus sueños de forma abrupta, pero esta mañana no llegó a sonar. Por eso Ingrid Jiménez se extrañó al tomar conciencia de los sentidos. Enseguida se percató que tenía compañía en su cama. Se giró hacia atrás y vio a Ana desnudita y mirándola con una sonrisita de pillina.
    
    -Ana, ¿qué coño haces en mi cama?
    
    -Esperando a que te despiertes.
    
    -¿Para qué?
    
    -Para follarte.
    
    -Tú alucinas. Creí que te lo dejé todo muy clarito.
    
    -Pienso pagarte.
    
    -¿Ah, sí? ¿Me consideras una ramera?
    
    -Todas somos rameras en potencia. Nos ponen por delante unos billetes y hacemos lo que haga falta. El dinero manda.
    
    -Vale. ¿Y cuánto dinero estás dispuesta a pagarme?
    
    -Lo tienes en tu mesita.
    
    Ingrid, intrigada, lo comprobó.
    
    -Joder…
    
    -Exacto –rió Ana.
    
    -¿Cuánto hay aquí? Es una pasada.
    
    -Mil quinientos euros. Ya puedes matricularte.
    
    -Me tomas el pelo. ¿En serio?
    
    -Cuéntalo si quieres.
    
    -Pero, ¿cómo lo has hecho? ¿De dónde has sacado tanta pasta?
    
    -Lo he conseguido con el sudor de mi frente, bueno, mejor dicho, con el sudor de mi coño.
    
    -No me lo creo. ¿Este dinero es para mí?
    
    -Solo para ti.
    
    -¡Wow! No sé qué decir.
    
    -No quiero que digas nada. Solo abrirte de piernas y follar. Me lo he ganado, ¿no?
    
    -Joder, ¿qué hora es?
    
    -Olvídate del tiempo. Ya son las once de la mañana.
    
    -¿Qué? ¡Serás zorra! Me has apagado el despertador.
    
    -Así es. Deseo que te tomes esta mañana ...
    ... libre.
    
    -Y una mierda. Tengo clases hasta las dos.
    
    -Ingrid, tu vida es demasiado estresante. Disfruta solo por un día y envía a la mierda todo lo demás.
    
    -No puedo. Si falto me juego un negativo en la nota final.
    
    -Tú tranquila y a follar –la besó Ana con pasión.
    
    -Estás como un cencerro.
    
    -Lo sé.
    
    -¡Hija de puta! ¿Me has quitado las bragas y el top?
    
    -Claro que sí. Follar desnuda es lo mejor.
    
    -Joder, Ana, no puedes hacer lo que te plazca siempre.
    
    -¿Por qué no? Claro que puedo –empezó Ana con sus besos por el cuello y los hombros.
    
    -Vale, un polvo y te vas.
    
    -Por mil quinientos euros me merezco cinco o seis polvos.
    
    -Uno y te largas.
    
    -¿No se puede negociar?
    
    -No, aquí manda mi coño.
    
    -Ya veremos.
    
    -Ya veremos no. Te agradezco el dinero para la matrícula, pero…
    
    -Ssssssh, hablas demasiado. Bésame y calla de una puta vez.
    
    Ambas se enzarzaron en un beso largo y apasionado. La mano derecha de Ana fue bajando hasta alcanzar la entrepierna de Ingrid.
    
    -Mmmmmm… -gimió ella al sentir los dedos en su clítoris. De forma espontánea, abrió los muslos como los pétalos de una flor mientras los besos continuaban.
    
    Ana procedió a la masturbación girando los dedos en círculo.
    
    -Ahhhh, coño…
    
    -¿Lo ves? Eres una ramera –sonreía Ana victoriosamente.
    
    -Otra vez logras lo que quieres, ¿no?
    
    -Como siempre.
    
    Ana le pegó una palmadita clitoridiana y Ingrid estiró su hermoso cuerpo como una goma elástica y con grito incluido. Luego vino un golpeteo que ...
«123»