1. (12) Reflexiones sin bragas


    Fecha: 06/09/2020, Categorías: Gays Autor: Mister Neron, Fuente: CuentoRelatos

    ... electrizó a Ingrid hasta límites insondables.
    
    Ana disfrutaba mirando su cara gozosa.
    
    Un tercer golpe encorvó la espalda de Ingrid y su cabeza se hundió en la almohada.
    
    -¿Deseas correrte? –preguntó Ana con evidente respuesta.
    
    -Sí… por favor… lo necesito… dale ahí…
    
    -¿Preparada?
    
    -Sí –se agarró Ingrid a su cuello con amor.
    
    -Ahí va. A la de tres. Uno… dos… ¡A correrse! –Y Ana la propinó un bofetón en todo el clítoris. Ingrid no pudo aguantar más y lo petó de forma convulsa. Su grito fue largo y sonado. Ana se limitaba a sonreír y mover los dedos para un mejor orgasmo. Así durante un minuto, hasta que Ingrid se fue relajando en la cama como una niñita adormilada.
    
    -¿Te ha gustado? –no borró Ana su sonrisa en ningún momento.
    
    -Me he corrido enterita buffff…
    
    -Creo que has manchado las sábanas.
    
    -Oh, mierda…
    
    -Tranquila. No es sangre, es flujo.
    
    -Estaba cachonda como nunca. Sacas de mí la puta que llevo dentro.
    
    -Y muy puta por lo que veo.
    
    Ambas rieron entrelazadas cuerpo con cuerpo.
    
    -Te corres de maravilla, Ingrid.
    
    -¿Tú crees?
    
    -Soy una experta en el tema y tienes mucho potencial como zorra.
    
    -Es que vengo de una familia muy conservadora, y ya sabes. Debo llegar virgen al altar.
    
    -¿Tú quieres eso?
    
    -No, que va.
    
    -¿Y qué quieres entonces?
    
    -Follarte ahora mismo.
    
    -Eso me gusta más.
    
    Volvieron los besos ardientes.
    
    Ingrid volvió a erectar y sintió un gusto terrible al encajar Ana vulva con vulva en unas tijeras lésbicas. ...
    ... Ambas se empezaron a frotar moviendo cada una sus caderas. No tardaron en llegar los gemidos hondos y el placer mutuo.
    
    -¿Quién te folla a ti? –gimoteaba Ana en la pregunta.
    
    -Tú –se moría Ingrid de gusto.
    
    -¿Y quién te corre a ti?
    
    -Tú, solo tú…
    
    -¿Y quién es la más puta?
    
    -Yo, yo, soy yo…
    
    Ana rió. La estaba pervirtiendo y ahora solo necesitaba un buen orgasmo, y ya era suya. De su propiedad.
    
    Ana intensificó el roce y los gritos de Ingrid fueron en aumento.
    
    Ingrid tenía un pie de Ana en su cara y chupó sus dedos llevada por una excitación sin par.
    
    Llegó el momento. Ana apoyó una mano en el colchón, alzó el culito un tanto y de esta forma alcanzó el orgasmo. Cinco segundos después vino el de Ingrid. Ambas quedaron tumbadas exhaustas y pegadas por la vulva.
    
    -Hija de puta… me tienes loquita… -jadeaba Ingrid sudorosa.
    
    -Cinco minutos de descanso y seguimos –se deslió Ana de las piernas de Ingrid y se bajó de la cama.
    
    -¿Adónde vas?
    
    -A echar un zurullo. Tanto sexo me suelta el estómago –se fue tirando pedos camino de baño.
    
    -Eres una guarra.
    
    -Pues aún no has visto nada.
    
    -Me encantas, Ana.
    
    -Lo sé. Es lo que me dicen todas cuando me las follo.
    
    -Es que follas de lujo. Creía que iba a desfallecer de placer.
    
    Y más pedos fue soltando Ana.
    
    -Tus pedos suenan muy lindos –rió Ingrid.
    
    -Tú mantén el coño caliente que no tardo.
    
    -Vale, amor.
    
    -Coño, que me cago –corrió ya Ana al baño.
    
    Ingrid se desternilló de la risa para luego ...