1. Y la puerta de al lado se cerró


    Fecha: 10/09/2020, Categorías: Gays Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos

    ... las bolas estaban vibrando y eso suponía que alguien había encontrado el mando y estaba jugando conmigo.
    
    ¿Pero quién?
    
    En la cena los chicos abundaban, bueno, la mitad eran novios de, así que esperaba que no fueran ellos. Descartando estos aún quedaban unos tres posibles candidatos.
    
    Llegó la hora de ir a tomar algo. Las parejitas se marcharon y nos quedamos un par de chicos, tres chicas, yo y mi compañero de piso.
    
    Las bolas siguieron vibrando todo el rato que echamos tomando algo.
    
    Luego mis amigas y yo nos decidimos ir solas a bailar un rato y a celebrar mi cumpleaños, pero sólo eso, chicas.
    
    Las bolas dejaron de vibrar en cuanto nos separaron…Ya me veía el lunes yendo a comprar un nuevo pack, porque no sabía quién quería jugar secretamente conmigo.
    
    La noche fue muy divertida, con momento lésbico incluido, ya que a mi amiga le encantaba hacerse pasar por mi novia cuando la venían a acosar.
    
    Confieso que me encantaban esos detalles.
    
    Era ya muy tarde cuando volvimos cada una para su casa.
    
    Una vez llegué a casa no tenía ganas de nada, así que me desnudé, cogí una camiseta cualquiera y me metí en cama.
    
    Ni siquiera me acordé de quitar las bolas.
    
    El sueño pronto me vino a buscar. Y como sucediera la noche anterior volví a tener otro sueño erótico.
    
    El protagonista era el mismo de la otra vez. Lo sabía porque aquel olor era inconfundible.
    
    Al dar la vuelta y ver aquella cara… ¡Cuánto tiempo había deseado aquel momento!
    
    Algo frío que ...
    ... rozándome me sacó de aquel placentero momento.
    
    Aquel olor también me era muy familiar, pero no era capaz de saber dónde lo había olido.
    
    Alguien se estaba metiendo en mi cama, pegado a mi espalda. Al igual que en el sueño estaba desnudo. ¿Era eso, se trataba de un sueño?
    
    Fue la vibración de las bolas lo que me confirmó que no, no era un sueño.
    
    Aquel hombre tenía el poder. Entonces, era uno de mis amigos, pero ¿quién?
    
    Intento dar la vuelta y comprobarlo.
    
    De nuevo, igual que ya sucediera en mis ensoñaciones, me impide dar la vuelta y descubrir el misterio.
    
    El movimiento de las bolas era cada vez mayor, bajo el control de mi intruso.
    
    Su mano se deslizo suavemente a lo largo de mi espalda, rozando suavemente mi culo y llegando hasta mi clítoris.
    
    Acompasaba los movimientos de su mano con los de las bolas, haciendo que cada momento a mayores que pasaba con su compañía menos quisiera que se acabase.
    
    Esta vez sí ahogué el grito contra la almohada. No quería que mi compañero supiese nada.
    
    Mi particular intruso me sacó la única prenda que llevaba.
    
    Me colocó en la cama boca abajo y me abrió completamente.
    
    Llevé una mano a mi coño para quitar las bolas, pero él me la cogió y junto la otra y me las ató con la camiseta.
    
    Al momento noté como las bolas entraban aún más adentro de mi coño.
    
    Las estaba empujando con su gran polla y lo mejor de todo era que a la vez notaba parte de ella follándome.
    
    Era increíble cómo era capaz de abrirme tanto para que me ...