1. Llevaba tres años sin follar


    Fecha: 12/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... luego, Gustavo, se colocó delante de su madre, sacó la polla y se la puso en los labios, Liboria, abrió la boca, la cogió con la mano derecha y lamió y mamó el carnoso glande. Siguió mamando hasta casi meterla toda en la boca... Lamió y chupó sus cojones. Iba lamiendo de los cojones al frenillo cuando Gustavo comenzó a correrse. La leche bajaba del glande por la verga abajo, Liboria, la iba lamiendo y tragando, espesa y calentita, antes de que llegara a los cojones.
    
    Al acabar de correrse, Gustavo, le preguntó a su madre:
    
    -¿Las mujeres también echáis leche cuando os corréis?
    
    -No, echamos otra cosa muy parecida.
    
    -¿A qué sabe?
    
    -¿Quieres ver lo que echamos y a que sabe?
    
    Gustavo no se lo tuvo que pensar.
    
    -Quiero.
    
    Liboria se levantó y se desnudó, dejando al aire sus tremendas tetas y su bosque de pelo negro del pubis y sus bosquecillos de los sobacos, se echó sobre la mesa de la cocina y le dijo a su hijo:
    
    -Haz todo lo que yo te diga. Así sabrás lo que le gusta a una mujer que le hagan para llegar a correrse.
    
    Liboria, con los ojos cerrados, le dijo que acariciase su cabello, que besase sus ojos, su nariz, su mentón, que besase y lamiese sus hombros, su cuello, sus orejas, sus manos, sus muñecas, sus brazos por el interior, sus tetas, que lamiese y chupase sus areolas, sus pezones, que los mordiese suavemente, que acariciase y besase su monte de venus, que acariciase con sus dedos sus labios vaginales, los mayores y los menores, que los lamiese, que en ...
    ... su vulva lamiese de abajo arriba, que lamiese y que follase su vagina con dos dedos y que chupase su clítoris. Gustavo hizo todo lo que le dijo, y cuando pensó que le iba a decir que la penetrase, oyó que le decía:
    
    -Coge el aceite en la alacena.
    
    Gustavo, cogió el aceite.
    
    -¿Que hago con él?
    
    -Unta las manos y méteme un dedo en el culo.
    
    A un dedo siguieron dos y después tres. El coño de Liboria ya estaba chorreando, cuando le dijo:
    
    -Méteme la polla en el coño.
    
    Gustavo se la metió en el coño a su madre y le magreó las tetas. La folló como un poseso, hasta que Liboria, a punto de correrse le dijo:
    
    -¡En el culo! ¡¡Métemela en el culo!!
    
    Gustavo sacó la verga del coño de su madre y se la metió en el culo. Entraba tan apretada que al ir por la mitad comenzó a llenarle el culo de leche. Liboria, que se masturbaba con dos dedos dentro del coño, al empezar a correrse, soltó un chorro de jugo, y otro y otro, hasta seis chorros echó mientras se retorcía de placer.
    
    Al acabar, le dijo Liboria, a su hijo:
    
    -Ya sabes cómo se hace correr a una mujer.
    
    -¿Hay más maneras?
    
    -Claro, follándole el coño...
    
    -¿Entonces lo del culo no es necesario?
    
    -No, hijo, pero así una mujer no queda preñada.
    
    -Hasta ahí llego, pero creo que detrás de eso hay algo más.
    
    -¿Cómo qué?
    
    -Como que eres una zorra viciosa, madre
    
    -Y crees bien, hijo, lo soy. Soy una zorra viciosa.
    
    -¿Tanto como para echar otro polvo?
    
    -Tanto como para follar contigo y con tu amigo Fidel, ...