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Alejandra en casa de Paula
Fecha: 14/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Demian1558, Fuente: CuentoRelatos
... comenzaba a sentir mi humedad a través de la tela. P: La verdad, si estoy un poquito mojada -todo esto con un sonrisa pícara. A: Dale guacha, fijate bien, metete un dedo y fijate, no te creo. Paula siempre sonriendo, se estiró un poco más en el sillón y pude ver como estiraba el brazo más abajo para poder meterse el dedo, con los ojos entornados me contestó: y la verdad, vos sos mi amiga y no puedo mentirte, sí, me parece que yo también estoy caliente. No hacía falta que me lo dijera, ya había visto el lamparón oscuro del flujo en la bombacha, eso me calentó más aún A: Te voy a decir algo más: mientras miraba fascinada el movimiento de los dedos dentro de la prenda. P: Qué? Decime… A: No solo te estaba mirando los pezones, sino también esos labios de chupa pija que tenés, y tengo unas ganas bárbaras de mordértelos. P: Ah no! Pero eso es otro precio. A: Te pago lo que quieras! P: Me vas a tener que contar si alguna vez te calentaste con una mina. A: Una sola vez. P: Dale contame, ahora soy yo la que te pido, cómo fue? A: Yo tendría 16 años, volvía del colegio en el colectivo parada al lado de un asiento donde había una mina con un vestido cuello bote, la mina se acercaba a cada rato a la ventanilla para mirar para afuera, y se le abría el escote, no tenía corpiño, tenía unas tetas parecidas a las tuyas y los pezones muy parados por el roce con el vestido me imagino, y yo no podía sacarle los ojos de encima… P: Dale, seguí que me estas ...
... poniendo como loca: me rogó Paula mientras se estiraba más y apoyaba los pies sobre mis rodillas Aproveché para separar las piernas un poco y poder correrme el short para llegar hasta mis labios con los dedos, y para que Paula me pudiera ver la concha. A: La mina se debe haber dado cuenta que la estaba mirando, y hacía más movimientos para que se le abriera más el escote, hasta que cambió la posición de la cartera, y la agarró de forma diferente, de manera que su codo quedó metido, entre mis piernas, con la pollera del uniforme adentro… P: Sos una hija de puta, apurate, termina de contar y vas a tener premio… A: Porque no me lo das ahora… P: No guacha, me hiciste calentar mientras me mirabas y ahora te vas a tener que aguantar como yo lo hice… A: Te imaginas? -estiré una de las piernas hasta llegar con el pie desnudo a palpar la humedad de su bombacha: El codo de ella apretándome la concha, como yo te la estoy apretando ahora con el pie a vos... P: Si, si, no sabés como me lo imagino… Seguí por favor… A: Empecé a abrir y cerrar las piernas, y a moverme levemente hacia adelante y atrás, como cogiéndome el codo, me di cuenta que la mina tenía la otra mano metida debajo de la cartera, imaginarme que se estaba haciendo una paja por mi delante de todos me puso a mil, como me estás poniendo vos ahora, cuantos dedos tenés metidos? P: Ahora tres, aunque necesitaría más, sacate una teta y tocátela, quiero verte también la teta, no me basta con verte a concha ...