1. Pollas & Mazmorras


    Fecha: 14/09/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... túnica de viaje. Cerró los ojos temiéndose lo que iba a pasar en ese momento. El orco dejó sus armas en el suelo y se quitó su maltrecha armadura para disfrutar más de sus intenciones. Círdan aprovechó la situación. Tenía dos orcos a tres pasos y a su asaltador detrás suyo a apenas un palmo. Mientras se agazapaba para darse impulso cogió sus armas y saltó hacia atrás dando una pirueta. Los orcos que estaban cerca reaccionaron un instante después acercándose hacia él, pero ya había empezado a aterrizar con sus afiladas espadas encima del orco que estaba aún desatando sus correas de la armadura. El aterrizaje fue perfecto. Con la espada de la derecha le rajó la cara. Giró sobre su pie y con el impulso hizo una brecha en su pezón. ¡Aaaah!¡Puto insecto! - exclamó el orco-. ¡Te voy a abrir en canal! ¡A la mierda el dinero que me fueran a dar!. Círdan se quedó satifecho, en posición defensiva mientras el orco se palpaba las heridas y gritaba hostilidades hacia el elfo con media sonrisa. Sin embargo en ese momento algo llamó la atención del elfo. En la mitad del cuerpo del orco algo grande se movía. La armadura del orco caía ya por si sola al suelo. El orco no había perdido su erección y la luz de la luna iluminaba un gran mástil, más grande y grueso que su antebrazo. Todo el tronco estaba venoso, hinchado, con una gran cabeza en forma de seta. Tenía un gran gota de leche empezando a concentrarse en el extremo. Sus huevos colgaban, más grandes que dos naranjas, peludos, firmes y ...
    ... redondos. Se quedó boquiabierto, inmerso en sus pensamientos: “¿eso es su polla? ¡No puede ser! ¡Es enorme! ¿Cómo puede tener ese pollón? ¡Y tan duro!”. Todo esto pasó en un parpadeo por su cabeza mientras no podía separar la mirada de la gran polla del orco. Suficiente tiempo para que los otros dos orcos se le tiraran encima. Acabó en el suelo, con un orco encima de cada uno de sus brazos. En la caída se golpeó tan fuerte en la cabeza que notó que perdía el conocimiento. Recordó por última vez a Turei al que miró durante su último momento de consciencia. Lo último que vio fue a su amigo arrodillado, con el capullo de la polla de un orco en su boca. Un torrente de lágrimas caía de sus ojos mientras su mandíbula se veía casi desencajada. Turien no había podido ver nada de todo esto. En cuanto había escuchado un ruido delante notó un golpe fuerte en la parte trasera de sus rodillas lo que le hizo caer sobre ellas. Una presión en sus hombros le impidió levantarse y no pudo más que alzar la mirada. Vio un orco no muy alto, pero sí que sacaba una cabeza al elfo si este hubiera estado de pie. Sus colmillos inferiores estaban torcidos y sobresalían hasta la altura de sus pómulos. Su aspecto era más que fiero. Estaba tan cerca que Turien no podía ver más que el cuerpo del orco. Temeroso, apartó su mirada y se quedó mirando al frente, en un pobre intento de parecer aún digno. Tenia justo a la altura de su boca un taparrabos con un bulto prominente. Lo tenía apenas a cuatro dedos y ya ...