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Pollas & Mazmorras
Fecha: 14/09/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... notaba su olor, penetrante, que en algún sentido perverso le embriagaba. El orco levantó el trozo de piel que tapaba su miembro y una polla morcillona, tan larga que colgaba hasta pasado el muslo verde del orco, tan ancha que necesitaría las dos manos para abarcarla se puso delante de sus labios aún cerrados. “Abre su boca” -dijo el orco al otro que se situaba tras Turien-. El joven elfo intentó en vano resistirse, pero tal y como cedía su mandíbula, la gran verga, que iba mostrando su cabeza según avanzaba, entró en su boca. Era una explosión de sabor, amargo, salado y dulce a la vez. Era imposible que la polla no le llenara la boca. Su lengua acariciaba, aunque no lo quisiera, la invasora que empezaba a entrar y salir a la vez que ganaba en grosor y dureza. Cada vez era más difícil y doloroso para Turien mantener ese enorme cimbrel en su boca sin ahogarse. Era muy diferente a cuando se la mamaba a Círdan a veces. No había esa sensación de juego, de diversión, de lujuria y experimentación. Esto era rudo, tosco y violento. No podía mantener los ojos abiertos, sus lágrimas caían en cascada, la comisura de sus labios empezaba a tensarse más de lo permitido, solo aliviados por la mezcla de saliva del elfo y de líquidos que salían del nabo del orco. Ya no podía respirar y su agresor se dio cuenta. Empezó a sacarla del todo para después meterla hasta que la nariz respingada del elfo se aplastaba contra el pubis verde. Repetidamente, cada vez más rápido. No pasó mucho rato hasta ...
... que la polla se quedó un rato de más en la boca élfica. Se hinchó más, si era posible, y alojó una abundante cantidad de leche orca que rápidamente desbordaba por los labios del muchacho. Le soltó el captor que le atrapaba la cabeza. Esa parte no le pareció tan mal a Turien. Era un sabor muy distinto al de la leche de Círdan, aunque le parecía también igual de áspero y a la vez adictivo. No pudo disimular mucho y cuando el orco sacó la polla de su boca tragó una parte y se quedó saboreando el resto. Un hilo de leche quedó colgando entre el labio inferior del chico y el glande infladísimo del orco. Turien de manera instintiva, sin pensarlo, alargó la lengua hasta volver a tocar el suave capullo verde para limpiar la leche. No se dio cuenta de lo que acababa de hacer hasta que escuchó: “¡mira! ¡Elfo disfruta leche de Groosh! ¡Jajaja!”. Turien no sabía si lo que había hecho sin poder controlarse iba a empeorar o mejorar la situación. Escupió al suelo lo que le quedaba en la boca aunque se le quedó todo el sabor en la boca. Sus agresores se entretenían bromeando en idioma orco del gusto hacia la virilidad del elfo. Solo le agarraban levemente los hombros en ese momento, aunque se mantenía arrodillado con el cimbrel del orco delante que empezaba a relajarse también. Buscó con la mirada a Círdan y vió como yacía en el suelo. Le había arrancado la ropa que estaba desmenuzada por el suelo. Lejos estaban sus armas, que probablemente habían tirado sus agresores. Un orco, más alto que el ...