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Mi compañera de trabajo y su novia
Fecha: 23/09/2020, Categorías: Gays Autor: DpaniCR07, Fuente: CuentoRelatos
... iguales y tocándolo, masturbándolo ver esas dos caritas uuuffff, Vero se sorprendió mucho al ver el tamaño de mi pene pero su cara de lujuria que lo veía me volvía mas excitado. Daniela y Vero estaban, eso era evidente, más que complacidas con el efecto que habían provocado en mí. Con aquella generosa barra de carne, en aquel estado, podría haberse clavado un ojo en la pared. Cada una de ellas se colocó de rodillas a mi lado, de modo que yo podía alcanzar a sobarles los pechos fácilmente, mientras las dos se inclinaban sobre mi pene. Yo dejó caer la cabeza hacia atrás, aunque enseguida volví la vista para contemplarlas, entregadas a mamarle el pene con una aplicación que, no eran nada inexpertas lo mamaban con una ricura que hasta se besaban en medio de la cabeza de mi pene. Las dos lenguas se deslizaban arriba y abajo por todo el pene, a veces más deprisa, a veces más despacio, las transiciones nunca se hacían a destiempo. Debo confesar esto yo hubiera querido aguantar un poco más, pero no había modo humano de evitarlo: me vine en la cara de las chicas, que compartieron el líquido, como buenas amigas, limpiándose la cara la una a la otra con la lengua. Tuve que disculparme. No sólo por haberlas dejado insatisfechas, sino porque yo también ansiaba follárlas, y ahora habría que esperar a que agarrara fuerzas porque estaba un poco flácido igual aun serbia. Daniela y Vero fueron a lavarse la cara y regresaron al sofá al lado mío. Abrace a ambas y las bese en la frente. ...
... Estuvieron en silencio un rato, ellas descansando, Yo maldiciendo el porque no aguante. La primera en hablar fue Daniela: -Creo que esto ha estado muy bien. -Yo también lo creo -le replicó Vero-. Pero ahora es cuando vas a tener que dar la talla, Diego-. Yo aludido las mire, alucinando. -¿Es que vamos a seguir? Vero me miró como si esa pregunta fuera una completa estupidez. -No pensarás irte y dejarnos aquí con las ganas, ¿verdad? (Exclamo Daniela) Yo les dije que un auténtico caballero no lleva la contraria a dos señoritas; les sonrió y las lleve a la cama acostando a las dos y me dispuse a sacarles los calzones (tan pronto como los calzones volaron hacia el suelo). Las hice que se abrieran tan abiertas como les era posible, y empecé a meterles dos dedos a cada una y empezó a moverlos en su interior mientras les comía la boca. Empezaron a jadear y a gemir, emitiendo soniditos tan parecidos que yo me sorprendió de las muchas similitudes que podían hacerlo. Era como sexo con eco. Me era imposible decidir por qué vagina empezar a comerme. Ambos eran igual de atractivos, rasurados uno bien gordito el otro con ricos labios grandes, dulces, cubiertos de su propia lechita que salía y el otro rasuradito, hinchadito y con labios grandes. Comienzo por el de Vero, sin sacar los dedos de la vagina de Daniela. Luego realizo la misma operación a la inversa, y luego otra vez, y luego otra... No me cansaba de saborearlas. Ellas tampoco se quedaban quietas, la pasividad ...