1. El viejo ginecólogo


    Fecha: 26/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos

    ... estuvieran los más duros posible.
    
    Yo suspiraba de gusto antes sus lametones y sus caricias, instintivamente abrí más las piernas apoyando mis pies en la mesa, abriéndome por completo, su lengua recorría mi rajita, centrándose de vez en cuando en clítoris, dando círculos con su lengua sobre él.
    
    Mi coño se iba mojando cada vez más y él lamía sin cesar todos mis jugos, saboreándolos, se separó de mi cogiendo aire a la vez que con su mano empezó a dar palmaditas sobre toda mi rajita, especialmente en mi clítoris haciendo que se tensara, entonces puso su boca en mi clítoris otra vez y comenzó succionar de forma intensa, yo hacía esfuerzos por no ponerme a gritar de gusto pero cada vez mis gritos de placer eran más altos.
    
    Ahora jugaba con su lengua en mi sexo y yo me estremecía de placer, mis jugos fluían abundantemente recorriendo mi coño hasta mi ano y mojando la mesa, entonces dejo de lamerme para poner su mano sobre mi coño restregando todos sus dedos en mis fluidos y para luego volver a seguir comiéndome el coño sin parar, yo movía mi cadera como intentando restregarme contra él, del gustazo que me estaba dando.
    
    El viejo ginecólogo puso uno de sus dedos mojados en mi ano y comenzó a realizar círculos con él, para ir poco a poco introduciéndose dentro, ahora su dedo me follaba el culo y su lengua el coño, yo cada vez estaba más fuera de mi, sentí un poco más de presión que aumento mi placer y un nuevo dedo se introdujo en mi ano dilatándolo un poco más, su lengua ...
    ... se colocó entre mis labios vaginales recorriéndolos por completo, de arriba abajo, entonces la punta de su lengua se detuvo en mi clítoris, dándole unos cuantos golpecitos para luego lamerlo salvajemente, mi cuerpo se arqueo al mismo tiempo un nuevo dedo presionaba por entrar en mi ano.
    
    Tras empujar un momento, saco los dos que ya tenía introducidos, escupió sobre los tres varias veces, para volver a presionar en mi ano, otra vez con los tres dedos, lentamente fueron introduciéndose en mi culo haciéndome gemir de placer, ese viejo dominaba muy bien los ritmos acelerando cuando debía o haciéndolo todo más lentamente, consiguiendo hacerme siempre disfrutar al máximo.
    
    Me follaba con sus dedos el culo y me lamía cada vez más rápidamente, mi cuerpo temblaba estremeciéndose, sus dedos se hundían por completo en mi ano, su lengua se introducía en mi vagina para luego lamer mi clítoris, con mi mano agarré su cabeza y la pegue con fuerza contra mi coño, gemía fuertemente de gusto, apretándolo más y más contra mi coño y el viejo ginecólogo me lamía más intensamente y me follaba el culo sin parar, yo chorreaba por todas partes tanto por mis fluidos como por su saliva, no podía más, me corría.
    
    Apreté mis piernas contra su cabeza, me movía convulsivamente hasta que de repente él dejo de moverse, yo seguí moviéndome en busca del placer, del orgasmo, que estaba por llegar y tras esa pequeña parada, apretó con sus labios fuertemente mi clítoris y clavo con fuerza hasta el fondo sus ...
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