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Obsesionado por mi rabo.
Fecha: 27/09/2020, Categorías: Gays Autor: Pedrope, Fuente: SexoSinTabues
OBSESIONADO CON MI RABO Tengo 40 años y estoy casado con una bonita mujer a quien todavía amo. Tenemos dos hijos, un varón de 15 años, Álvaro y una niña de 9, a quien llamamos cariñósamente Dènia. Somos una buena familia, por lo menos eso he creído yo hasta hace poco tiempo. Lo que les voy a contar supone para mi un esfuerzo porque aún no he asumido totalmente lo ocurrido, y me cuesta mucho. Siendo yo uno de los adultos que acompañaba a los chavales a su esperada y deseada excursión de final de curso, en la que ellos ya se creían adultos y tonteaban con las chavalas y ellas con los chavales, me tocó compartir cuarto con mi hijo, Álvaro. Para no romper el tópico, estábamos por la zona de El Arenal, Mallorca, Islas Baleares, España, tras una travesía en ferry desde Valencia, en la que el bullicio adolescente y la algarabía fueron los auténticos protagonistas, y no el hecho de navegar por primera vez por aguas del Mediterráneo. Una excedencia en mi trabajo para aquella ocasión no fue algo complicado de obtener. Proveníamos todos de una zona rural del interior de España Cuando ya llevábamos tres o cuatro días por allá, yo me sentía ya muy nervioso y estresado, echando en falta mi rutina diaria: soy bombero profesional, y suelo hacer bastante ejercicio físico no tanto para mantenerme en forma, sino para poder realizar mi trabajo en las mejores condiciones físicas posibles. En esos días ya no me ejercitaba y a lo sumo, bien temprano en la mañana, salía a correr por las zonas ...
... aledañas al hotel, o por la playa, sorteando turistas alemanes y británicos, siempre borrachos. Luego, tras una ducha, venía la paliza del viaje en autocar, con todos los muchachos y muchachas, visitando sitios. Claro que había otros adultos, profesores y otros padres, y yo procuraba relacionarme con ellos, disfrutando de aquellos momentos. Pero me sentía exhausto por el trajín, por la marabunta adolescente, y extrañaba mucho a mi mujer. En todos los sentidos. Me hacía mucha falta ella, sus caricias y sus besos. Anhelaba su cuerpo, sus bonitos pechos, y su cintura de avispa, aún a sus 37 años. Y sus piernas y su… La llamé al instante, pensando ello, tendido en mi cama, desde el hotel. Álvaro mi hijo, no se hallaba presente. Cuando ella me respondió al teléfono le conté todo eso y ella tras decirme lo mucho que nos extrañaba a los dos, no perdió detalle en contarme lo que haríamos los dos juntos en nuestra cama nada más regresar casa. Mientras me lo contaba, experimenté una erección enorme. Tuve que desabrocharme los botones de los vaqueros que llevaba puestos. Al terminar la conversación, mi sexo sobresalía entre el cierre abotonado de mis vaqueros azul celeste. También me ardían los huevos y fui consciente que entre la organización de este viaje, y la preparación de los detalles en el último momento, mi mujer y yo llevábamos varios días sin sexo, que sumados a los que ya tenía desde que salimos de casa mi hijo y yo, daban como resultado una abstención nada deseable, siendo yo tan ...