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Mi tío, su novia y yo - Parte I: El amigo de mi tío
Fecha: 28/09/2020, Categorías: Gays Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos
... fondo de mi cavidad en un solo movimiento y no pude callar una expresión de verdadero placer inesperado -Ay, Manu, la tienes muy grande. Cógeme, pero despacito mi amor-. Se lo dije mirándolo a los ojos, mientras él sin dejar de empalarme, se acostó sobre mí y empezó a cogerme lenta pero muy profundamente, haciéndome gemir cada vez que su glande llegaba al fondo de mi canal y mientras mi amante me iba besando el cuello yo acariciaba sus robustos brazos, que me ponían la mar de caliente. -¿Está bien con la luz encendida, Candy?- Me preguntó Manuel antes de que cambiáramos de posición. -Sí, está más que bien. De hecho, quiero ver cómo me coges, ven-. Lo llevé de la mano hasta el bañito que estaba contiguo al cuarto de televisión y una vez ahí, me quité el vestido y me incliné ofreciéndole a Manu mis nalgas con las piernas abiertas y mis codos recargados sobre el lavabo. Cuando Manuel se colocó detrás de mi, a través del espejo vi el placer en su cara cuando de nuevo ensartó su verga en mi coño y sabiendo que él es del tipo de hombres que tienden a sentirse bien cuando se les hace un halago por su cuerpo, le dije -¿Está mal si te digo que me fascinan tus brazos y todo tu cuerpo, mi amor?- Lo vi sonreír satisfecho en el reflejo de su cara. -Al contrario, está muy bien, tú eres una delicia, Candy ¿está mal que te diga que estás muy estrechita? -¿Te parece que estoy muy estrechita, Manu? ¿Eso te gusta?- Le dije clavando mis ojos a los suyos a través del reflejo en el ...
... espejo del baño mientras me movía haciendo lentos círculos con mi cadera mientras su verga entraba y salía de mi cavidad. -Más que gustarme, Candy, tienes un coño muy apretadito. -¿Y te gustaría darme duro, verdad?- Le pregunté sonriendo mientras tocaba mis tetas para provocar al musculoso macho detrás de mi. -¿Quieres cogerme duro, guapo?- Volví a preguntarle, aventando mi cadera hacia atrás para ensartarme más fuerte en su larga polla. -Oh, Candy. Pero no quiero lastimarte. -Ya no te aguantes, Manu, cógeme duro, haz que me duela. Vamos, hazlo.- Le dije gimiendo deseosa de ser taladrada -Entiérramelo- y solté mis tetas para sujetar mis nalgas y abrirlas, mientras volteaba a verlo sobre mi hombro, mordiéndome el labio inferior y asintiendo con la cabeza, mostrándole que quería que me diera una buena cogida. Él no necesitó más invitaciones, me tomó con sus fuertes manos por la cintura y empezó a embestirme con toda la potencia de su cadera, que yo disfruté cuando puse mis manos en ambos lados de sus nalgas, sintiendo cómo se contraían una y otra vez, como si su cuerpo fuera una máquina de dar placer y entonces dejé que me sometiera al castigo de darme su verga a su gusto, como la perra en celo que me hacía sentir estando con él. Mis gemidos debieron excitarlo tanto que Manuel me dió media vuelta y me levantó en sus brazos, con una facilidad que me hizo estremecer. Yo rodee su cintura con mis piernas, estaba montada de frente a él y las piernas de Manu soportaban ...