1. Mi tío, su novia y yo - Parte I: El amigo de mi tío


    Fecha: 28/09/2020, Categorías: Gays Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos

    ... el peso de nuestros cuerpos sin dificultad, haciendo que sus músculos se marcaran dándole la apariencia de una estatua griega de mármol, cosa que me puso increíblemente cachonda. El tipo triplicaba fácilmente mi volúmen y la visión que me devolvía el espejo de mi delicada figura empalada en ese tremendo ejemplar me asustó y me excitó al mismo tiempo. Con sus manos en mis nalgas, hizo de mi cuerpo lo que quiso, me calvó, me taladró, me arponeó con su falo como si yo fuera una muñeca de trapo. Una dulce y dolorosa contracción en mis paredes vaginales me avisaban que se aporximaba mi clímax, mientras Manuel no dejaba de bombear sin piedad en mi interior.
    
    Yo había olvidado hacer pipí cuando entré al baño antes de que empezara nuestra función, así que cuando estaba montada disfrutando del inclemente empalamiento al que me estaba sometiendo mi amante, yo tenía ganas de orinar, pero no dije nada para no romper la magia, pensando que podría orinar cuando termináramos. Pero entonces, el placer me elevó hasta mi orgasmo, sentía el miembro de Manuel tan dentro de mi, entrando y saliendo con la fuerza que le daba el peso de mi cuerpo a cada sentón al que mi hombre me obligaba, que cuando me vine, lo hice tan fuerte, que no pude contener más las ganas de hacer pís. Mi orina empapó nuestros genitales y escurría por las manos y las piernas de Manuel, hasta formar un charquito al rededor de sus pies.
    
    -Lo siento, Manu, no se cómo pasó, lo siento- Le dije apenada mientras él se iba ...
    ... deteniendo en la tarea de penetrarme.
    
    -Note preocupes, guapa- Me dijo alegremente, mientras me ayudaba a bajar de mi posición de muñeca sexual. -Solo ten cuidado, no te vayas a resbalar-. Me recomendó mientras salíamos del baño. Luego de sentarnos en la cama, usé mi vestido para limpiarnos. -No tienes que hacerlo, Candy, en serio, está bien- Me confortó el amigo de mi tío mientras yo me empeñaba en secar sus piernas y su pene todavía erecto.
    
    -Sí, tengo qué, mi amor, déjame ¿Si no cómo haré esto?- Me incliné para meterme su verga en la boca y empecé a mamarle primero el glande y luego todo lo que me cupo de su largo miembro. -¿Así está bien, Manu? ¿vas a perdonar a tu putita por orinarse en ti?- Le dije antes de darle unas intensas lamidas en la punta de su fierro.
    
    -Qué rico lo chupas, Candy. Claro que te perdono... Claro que te per... dono- él echó su cabeza hacia atrás mientras yo le daba placer con mis labios y mi lengua. Luego de un rato, le dije que quería montarlo, así que me levanté y me abrí de piernas sobre él para después de acomodar su miembro en mi entradita, empezar a metérmelo con movimientos que fueron subiendo de ritmo y que me hacían sentir muy rico en mi cavidad. Luego, cuando mi panochita estaba más húmeda le pedí a Manuel que me abrazara y él se incorporó hasta quedar sentado conmigo encima. En esa posición cambié el mete y saca de su verga en mi coño por un movimiento en círculos cada vez más frenético, pues la punta de su miembro me estimulaba ...