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Robin y su negra verga
Fecha: 29/09/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... ojos blancos y preciosos. -Robin, es muy tarde, tenemos que salir a la calle. Una rápida ducha, lavar la boca y sin afeitarnos nos pusimos una ropa cómoda para andar por la ciudad. Bajamos a desayunar a la cafetería y salimos a la calle. La temperatura había dado un tremendo bajonazo de la que disfrutamos los días pasados pero para caminar no importaba siempre que no lloviera. Pedimos un plano y a caminar. La casa de Anne Frank estaba muy cercana, había muchos visitantes y la cola para visitarla resultaba interminable, podíamos pasarnos horas haciendo cola y no era esa nuestra intención. Con el poco tiempo de que disponíamos resultaba más atractivo caminar por la hermosa ciudad para verla, que meterse en museos aunque fuera el de Van Gogh. Anduvimos mucho entre calles o a mi me lo parecía. Robin no perdía ocasión para acariciarme el culo aunque la culpa era mía por el pantalón que llevaba, apretado y que recogía mis finas nalgas, con un tanga que entraba entre ellas dibujando a la perfección mi trasero que yo movía coqueto para él. Pedimos para comer en “La Oliva”, la mesa estaba cercana a una de las ventanas, y pasamos el tiempo mirando el caminar de los numerosos paseantes que no parecían descansar. Como su nombre indicaba tenía comida española, o algo parecido. A Robin le había llegado a gustar nuestra cocina después de pasar siete meses en Barcelona. Los pintxos los resultaban riquísimos y dejamos que nos pusieran una selección. Después de la comida nos ...
... sentamos en un banco al lado de un canal y comenzamos a caminar para llegar al Barrio Rojo. Como era de esperar el comercio del sexo y la carne esta ya despierto y las mujeres invitaban a entrar para disfrutar de ellas. Robin rechazó el reclamo de una pintada chica que pensó bien al indicarnos que también disponían de chicos para pasar el tiempo. Me metió en una de las numerosas tiendas de artículos sexuales, le dejé mirando las estanterías rellenas de diversos objetos, alguno que no había llegado a ver. Salimos después de una hora, Robin con una bolsa de objetos que no supe lo que eran. No le estuve vigilando, y yo no compré ni gasté el dinero en juguetes sexuales. Se hacía tarde y por mucho que hubiera que ver era el momento de volver al hotel, teníamos que dejar la bolsa que Robin llevaba. Decidimos comer algo en el hotel antes de salir para ver un espectáculo erótico con sexo público en el escenario que me habían comentado. La comida del mediodía no había sido abundante y Robin tenía hambre, nos cambiamos de ropa, y habíamos ido a Ámsterdam para verla aunque hubiera preferido otra cosa, reanudar lo de la noche anterior con este hombre al que me quedaban escasas horas de tenerlo a mi lado. Enseguida encontramos el local cercano aRembrendtplein, estaba lleno de público y nos dieron una mesa al fondo del local, estaba bien enclavado y podía verse la pista perfectamente para seguir el espectáculo. Pedimos nuestras bebidas y bajamos a bailar. Yo no lo hago mal y ...