1. Robin y su negra verga


    Fecha: 29/09/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... Volví la cabeza y abracé su cuello, mordió mi boca chapoteando con su mojada lengua en mis labios.
    
    -Sí Robin, sí, dame por el culo mi amor. Se puso de pie y me empujó para que me inclinara apoyando las manos en la mesa, me abrió las nalgas tirando de ellas y tuvo la precaución de meterme los dedos y comprobar que tenía el culo dilatado y dispuesto. Apoyó el pene en mi hoyito y empujó, comencé a sentirme invadido, notando como iba tomando posesión de mi culo con su dura verga palpitante y caliente.
    
    Me follaba así, sin importarnos los vecinos que nos comenzaban a mirar, debíamos de ser un complemente a lo que sucedía en el escenario. A pesar de estar inclinado para que tuviera mis nalgas bien altas, podía ver lo que sucedía en la representación, excitado totalmente por la cogida de mi culo y lo que veía. Me calentaba sentirme observado por los que a veces nos miraban y luego volvían la vista al escenario.
    
    Gozaba como un loco, puto desviado, sintiendo sus largas manos en la cintura tirando y alejándome de él para que su verga entrara y saliera. Se sentó conmigo encima de él con la polla en mi agujero y así descanso unos minutos mordiéndome el cuello, las orejas y la nuca.
    
    -Es riquísimo follare así putito. Yo movía el culito como perra queriéndose desligar del nudo de su perro, gozando de su trozo enorme de carne invadiendo mis entrañas.
    
    Descansaba para volver a la carga y hacer que me pusiera otra vez en disposición de cogerme, duro, fuerte hasta que rugió sin ...
    ... importarle que se le escuchara y vaciaba sus cojones tan tranquilamente en mi vientre. Dejó el semen en mi culo y los bailarines no dejaban de follar, y yo no me había corrido. Volvió a sentarse sin sacar su pene que no perdía la dureza, yo me movía disfrutando de la leche que salía escapando de mi culo y la suavidad con que ahora discurría su verga entrando y saliendo, el sentado y yo empujando para meterme su pene y sacarlo hasta que, sin tocarme, me derrame en el tanga que contuvo mi lechada.
    
    Resultó una cogida de impresión y gustosa, los del escenario aguantaban más que nosotros. Cuando sentí que el pene de Robin se empezaba a encoger, recogí de mi bolso un montón de pañuelos. Escuchaba los gritos de los que en cada momento se iban corriendo, liberando sus testículos en los culos o las bocas de sus parejas. Se apagaron las luces durante un minuto y los bailarines desaparecieron, volvía la música de baile.
    
    -Sácala con cuidado para manchar lo menos posible. La follada había estado de muerte pero ahora llegaba lo peor. Apreté el culo cuando el glande salió para evitar que el semen se me escapara del culo. Nos limpiamos lo mejor que pudimos, para Robin resultó más fácil pero yo tenía el recto lleno de su semen que tenía que expulsar.
    
    -Voy a los aseos un momento. Me dejó marchar sujetando lánguidamente mi mano hasta que el contacto se rompió. En el antro sabían lo que vendría después de cada sesión y tenía numerosos cubículos para atender nuestras necesidades. Había ...