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LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO... HOLA. SOY EL TATO
Fecha: 12/10/2020, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
LOS MUCHACHOS DE MI BARRIO… YO SOY EL TATO Hace poco tiempo un amigo me hizo conocer SST. Ahí pude leer relatos con el título que tiene este. Esos relatos me permitieron rememorar esos días de la infancia junto a todos esos chicos que el autor menciona. Yo soy “El Tato M” y quiero hacer mi aporte a esos recuerdos. Previo a el momento con Jacinto Q en que este me desvirga rompiéndome el tuje, hubo un tiempo inicial para que ese hecho se produjera. Tenía 11 años, estaba en una etapa intermedia entre los chicos más pequeños (6, 7, 8) y los más grandes (17, 18, 19). Estaba despertando a la vida sexual con las hormonas a mil. Jacinto y Pancho Q eran los dos más grandes con los que compartíamos la mayor parte del día. Yo los escuchaba hablar de pajas, leche, pendejos (pelos púbicos) culos, zorras (vaginas) y a mi me copaba eso. Cuando en el verano íbamos a la siesta a la laguna de los gringos Fernández a bañarnos, todos lo hacíamos desnudos. Cuando los dos más grandes me decían de ir yo aceptaba de inmediato porque me gustaba verlos desnudos y sobre todo verles el pene. Me quedaba mirándolos y eso les llamó la atención, en particular a Pancho que un día en que se salieron del agua para tirarse al sol y fumar me preguntó si me gustaba mirarles la chota. Como estábamos los tres solos yo le dije que si. Entonces me dijo -Si querés tocarla, vení. Mirá. Ya esta paradonga… Me acerqué a él y tendiendo mi mano acaricié el pene duro, grueso y cabezón, lleno de pelos. Los dos eran bien ...
... peludos. Me permitió que le acariciara todo. -¿Te gusta, Tato?. - preguntó. -Sí -¿Sos capaz de darle besitos, pasarle la lengüita y chuparla?. Como estaba Jacinto tenía vergüenza. -Dale, el Jacinto no va a decir nada. Si vos querés también se la podes chupar a él. Dale, chupala si de verdad te gusta… Y lo hice. Primero la bese y le pasé la lengua e la cabezota. Me gustó y entonces abrí mi boca y me la fue metiendo de apoco. No me olvido nunca la sensación de tener semejante pedazo en mi boca, suave, tibio y con un juguito un tanto saladito que me hacia chuparlo con fuerza. -Despacio Tato. No me muerdas. Un rato después me dijo que se la chupe a Jacinto. Estábamos desnudos tendidos sobre el pasto. Jacinto estaba sentado recostada la espalda contra un molle y yo me metí boca abajo entre sus piernas. La chota era menos grande que la de Pancho pero no era chica tampoco. De pronto sentí que sobre mi se tendía Pancho metiendo el pedazo mojado entre mis nalgas haciéndolo deslizarse entre mis glúteos. Fue lo máximo. Desde un tiempo venía imaginando que él me haría eso. Era ver mi sueño cumplido. Todo estuvo bien hasta que acomodó la cabezota de su pija contra la roseta de mi culito y presionó. Fue tan fuerte el dolor que sentí que sacándome el pene de Jacinto de mi boca grité desesperado. No me la había metido pero el dolor en el culito por el empujón me hizo creer que moriría. Asustado comencé a llorar y Pancho se bajó de mi Rápido me puse en cuclillas y me toque el agujerito del culo. ...