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Crónicas de Diana II
Fecha: 14/10/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: Dianita96, Fuente: CuentoRelatos
... donde me encontré a Silvia, una amiga del gimnasio, y me puse a la máquina de correr de su lado, pensando que una charla amena me haría olvidarme de la situación. Mala idea. La cosa empezó bien, la charla era divertida y yo no estaba especialmente cansada, pero el aire acondicionado de la sala empezaba a poner duros mis pezones, y sufría cada momento pensando en que alguien se iba a dar cuenta. Cuando quise ponerle solución, ya se había dado cuenta un par de personas que me miraban de reojo. Acelere la velocidad para entrar en calor, e intentar reducir los bultito marcados en mi top. Cada vez iba más rápida, y definitivamente mi cuerpo estaba caliente y sudoroso, rebajando la erección de mis pezones considerablemente. En ese momento observe a uno de los que me había mirado de reojo, estirando contra una pared, y mi cara se puso roja al ver como se podía ver una erección en su pantalón. Pare la maquina al instante avergonzada y nerviosa. Silvia me pregunto que qué pasaba, a lo que le respondí tartamudeando que nada, que iba a otra máquina. Deambule un rato por la sala tapándome un poco con el brazo y me senté a la primera máquina que encontré: un de deltoides. Concentrada en mis pensamientos empecé el ejercicio cuando David, un entrenador personal se acercó a mí corrigiéndome la posición como hacia a menudo. Ponía las manos en uno de mis brazos colocándomelo recto, luego acerco la mano peligrosamente arriba de mi muslo, abriéndome las piernas y colocándolas en la ...
... postura idónea. Por último la mano en mi vientre para ayudarme a no separarme del respaldo… Entonces termino toda esa tranquilidad de sentidos cuando abrí los ojos y vi como su cara sonriente enfocaba directa a mi pechos, que goteando sudor habían transparentado totalmente el top. No solo se me veía claramente todo mi pecho pegado a la tela, sino que todos me veían y observaban como si eso se hubiera convertido en un espectáculo público. Me levante a prisas cubriéndome los pechos observada por más de diez tíos que habían sido capaces de avisarme y ahorrarme tal vergüenza. De golpe David dijo: Espera Diana! Agarrándome sin querer del top, que sin romperse se desplazó lo suficiente hacia arriba como para exponer mis pechos aún más de lo que ya estaban, sumado a un tropiezo que me tumbo al suelo, donde casi rompo a llorar. Por suerte Silvia rápidamente me levanto del suelo, ayudándome a cubrirme y llevándome al vestuario. —¿Pero como se te ocurre no llevar sujetador? —No lo sé Silvia… Supongo que se me olvido… —Eso no se olvida, estos tíos vienen cada día al gimnasio, si antes nos miraban prepárate a partir de ahora… —Ya lo sé… Ha sido un error, tendré que asumir que ha pasado e intentar olvidarlo. Pero aunque dijera eso, por dentro no me creía lo que acababa de ocurrir… Mis pechos habían quedado expuestos delante mucha gente que me ve cada semana tres veces… Esto iba a costarme meses de dolor de cabeza… Rápidamente observe a mí alrededor localizando la llave y ...