1. Los invitados...


    Fecha: 17/10/2020, Categorías: Gays Autor: renovatio111, Fuente: xHamster

    ... fueron directos a mi garganta. No pude hacer otra cosa que tragar. Cuando me lo saqué de la boca, sólo tuve unos segundos para relamer la leche de la punta y dejársela bien limpia, antes de que su hijo entrase en el comedor. Leo ya se la había guardado todavía dura en su pantalón. En aquel momento me acordé de porque me gustaban tan poco los niños.Es curioso. La primera vez que eres infiel, los remordimientos te vuelven loco. Pero si la tentación te arrastra y vuelves a caer en ella, la segunda vez que eres infiel es mucho más fácil y así, progresivamente. Supongo que forma parte de un mecanismo interno que nos hace evitar la culpabilidad. Es como si dentro de ti, empezases a convencerte de que lo que has hecho no es tan grave.Superada la culpa inicial por haberle mamado la verga al mejor amigo de mi novio, volvió el calentón. Una semana después de lo sucedido en el sofá, volvía a estar obsesionado por volver a mamarsela a aquel padre cachondo. Pero de repente, llegaron las malas noticias, Leo y Katty habían decidido que antes de que acabase el mes tenían que encontrar un lugar y mudarse, necesitaban estar establecidos cuando llegase el bebé. La posibilidad de perder la oportunidad de disfrutar de aquel machazo, me hizo jugar mucho más fuerte.Una tarde, al llegar a casa, Leo y Katty estaban en el sofá durmiendo. Él estaba sentado y ella estaba estirada con los pies sobre las piernas de Leo. Entré sin hacer ruido y Leo me saludó haciendo un gesto con la cabeza. Iba vestido ...
    ... con una camiseta de tirantes gris bastante ancha que hacía resaltar sus grandes brazos y sus potentes hombros. Estaba descalzo, con los pies apoyados en la mesilla auxiliar. Me acerqué al sofá y me senté a su lado. Descaradamente miré a su regazo y bajo aquel pantalón negro de tela bastante floja de tantos lavados, se adivinaba la forma de su pene flácido. Miré a katty, dormía tan profundamente que incluso roncaba ligeramente. No dudé, alargué mi brazo y lo agarré por encima de la tela, Leo dio un pequeño respingo y me miró con los ojos muy abiertos y un gesto de desaprobación.- Por favor –susurré.El muy cabrón no llevaba ropa interior, noté cómo crecía aquel miembro ancho y pesado. Yo sencillamente había perdido la razón, nunca me había sentido tan arrastrado por un instinto tan básico. Pero cualquier gay que se haya cruzado con un macho así a lo largo de su vida, sabrá el efecto que provocan.Tanto Leo como yo mirábamos continuamente la cara de su mujer observando cualquier gesto que nos diera la señal de que estaba despertando y que debíamos detener aquello, pero ella seguía respirando profundamente. Leo me sonrío y sin prácticamente moverse, me apartó la manó y tirando suavemente de la cintura sacó a pasear aquello que ya estaba totalmente duro. Intenté agarrarla desde el primer segundo que la vi asomar por la cintura del pantalón, pero Leo me apartó la mano y sólo me dejó ver cómo, muy lentamente, se descubría la piel del capullo y deslizaba su mano por todo lo largo.- ...
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