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Sufro de fiebre sexual por falta de macho
Fecha: 21/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Arandi, Fuente: CuentoRelatos
... el motivo original que nos había llevado a Paso del mono. Para mí ese era sólo un día muy divertido. No obstante, en un momento en que fui al baño, al regresar, me llevé tremendo susto en el pasillo cuando alguien me tomó de la cintura y me pegó a él. Me besó con tal enjundia que el grito que quise dar quedó ahogado por sus labios. Después de lo que me pareció un ratotote se despegó de mí y pude ver que era Mateo. El susto y la impresión de la sorpresa pasaron y me sentí sonrojada. La verdad, al ver que se trataba de aquél, me sentí feliz. —Ay, ¡me espantaste! —apenas hallé en decir. Él sólo sonrió, me tomó de un brazo y me condujo a través del pasillo. Pensé que me llevaba a la mesa donde estaba Gertrudis, pero se siguió de filo y sólo la vi como ella me miraba dejar aquel billar. Gertrudis se quedó sentada. Sin saber a dónde íbamos me subí con él a su camioneta. Condujo por calles del pueblo mientras que yo sólo lo veía en silencio. Nunca había estado con alguien así, alguien quien sin decirme nada me sintiera prendada de él. ¿Era su temple, su seguridad? No sé. Pero lo cierto es que me tenía hechizada. Él me hacía sentir segura a su lado. Junto a él nada temía, ni siquiera a mi hermano. Mateo me llevó a su casa. Me invitó una copa para ponerme a punto, según me dijo. Yo, un tanto nerviosa, quise hablar pero él sello mis labios con besos y más besos. Fue así que nuestros cuerpos, de ahí pa´ delante, se comunicaron sin necesidad de tantas palabras. ...
... Fue hermoso. Tras varios minutos de faje cachondo en el sofá de su sala, me tomó de la mano y me llevó al cuarto. Yo, la mera verdad, iba con las piernas temblando. «Ahora sí me llegó la hora», pensé. La cama estaba hecha girones, aunque eso no me importó. En poco tiempo ya me tenía en ropa interior y bien empinada, agarrada a la orilla de la cama, mientras él, desde detrás, me daba tremendos chupetones en las nalgas, tan tronados al final que me parecía estar escuchando balazos. Luego aquello se convirtió en salvajes mordidas. Era tremendo. Mateo me dijo: —Así que “deveras” no habías estado con un hombre. —Pues con ninguno como tú —le dije plenamente enamorada. —Gertrudis me dijo que aún eras virgen, ¿es cierto? Sonrojada, asentí. —Mira nada más. ¿Y cómo una jovencita tan linda no la han desflorado aún? No creo que los hombres de San Nicolás se queden así como así, sin hacer nada, al contemplar a una florecilla sin cortar. A de haber más de uno que se te “haiga” insinuado. —Pues la mera verdad sí pero [...] Fue así que así, le conté sobre mi hermano. —Pues qué cabrón —así me dijo tras oírme—. Aunque, si yo hubiera tenido una hermanita así de chula como tú, pues... yo creo que haría lo mismo. Ningún vato le metería mano. La cuidaría como a mis ojos. Luego él me besó. «Creo que estoy enamorada», pensé mientras disfrutaba de sus labios. Mientras el volvía a mi trasero, ahora para meter su lengua en mi hendidura, pensé que las fantasías ...