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Vacaciones (semana santa)...
Fecha: 23/10/2020, Categorías: Gays Autor: renovatio111, Fuente: xHamster
... vaso de vino barato de taberna.Click, las manos duras, anchas nudosas como raíces de olivos.Aquel hombre le parecía atractivo, su anchura, la manera de caminar con las piernas abiertas, la barba dura que despuntaba de tres o cuatro días, el cabello descuidado cubierto por el gorro de lana, los brazos fuertes que transportaban la red al hombro, las botas de agua que dejaban su imprenta pesada en la arena mojada.Decidió seguirlo, adentrarse más en su mundo, robarle un poco más de su intimidad.El marinero dejó las redes en el suelo para encender un cigarrillo protegiendo la lumbre entre sus manos bastas.Click. Inesperadamente se introdujo entre unas barcas y se abrió la bragueta de los pantalones gastados de faena. El chico escondido entre las barcas se hizo con la imagen preciosa, sagrada, del chorro inacabable de orina.Click, un primer plano de su miembro oscuro que las grandes manos no lograban ocultar. Cuanto hubiese dado por estar frente a él, un espíritu invisible que no perturbara la grandeza de aquel acto, para obtener unas imágenes completas de la carne del marinero.Click, click, un par de fotos más que habían salido movidas, malas, inservibles.El marinero miró hacia donde el chico se ocultaba ¿le habría visto? El miedo se apoderó de él y se agachó contra los flancos de una barca ¿y si se dirigía hacia él, y si le recriminaba que estaba haciendo?. Un par de minutos ¿se podría asomar ya? No lo quería perder de vista, que se le escapase para siempre. Asomó con cautela la ...
... cabeza, el marinero continuaba caminando a unos doscientos metros de él. Lo iba a perder. Recogió su mochila y se encaminó tras ese hombre como un perro tras su amo. Como un perro se detuvo en la barca donde había orinado, fotografió el pequeño charquito, el hoyo espumoso que la arena se tragaba ansiosa. Se arrodilló un momento para oler la madera consagrada por la meada, Nada, el espíritu se había esfumado.Se maldijo viendo como el hombre se internaba entre unas casitas pobres pintadas de blanco. Le iba a perder.Corrió para recuperar su rastro, las huellas se habían perdido al salir de la arena. Un gemido le estremeció la garganta. Se adentró entre las calles temeroso del aspecto de unos muchachos que jugaban con un perro, Podrían robarle, ya no estaba seguro, su aspecto de niño rico resaltaba entre ellos. Su marinero, su hombre, su fantasía tenía que encontrarle. Ya había pasado media hora, y la tarde empezaba a caer, había perdido todo posibilidad, enfadado se resignó a volver sobre sus pasos, al reencuentro con sus padres que le preguntarían adonde has estado, ¿me dejas ver las fotos? imposible. Mentiría, tenía que proteger su tesoro.Se dio de golpe con un hombre que salía de un bar.-Niño, mira por donde caminas- la voz gruesa, hosca pero no desagradable, una advertencia casi protectora. Miró hacia arriba, unos ojos negros le miraban desde las pobladas cejas, la colilla entre los labios resecos, la camisa gastada, abierta, ofreciéndole la visión del bello recio, duro. Era ...