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El mundo de Farlo (Historia Erótica)
Fecha: 25/10/2020, Categorías: Poesía Erótica, Autor: Bruno01, Fuente: CuentoRelatos
... de ellas, absorbiendo cada pedazo de claridad, y se preguntaba cómo era ese lugar donde aquella bola de fuego se apagaba, en las noches imaginaba que había un gran pozo de agua donde esta se sumergía y dejaba de resplandecer. Desde su existencia solo había visitado ese intimidante lugar dos veces. Cuando vio al humano y cuando regresó esperando volverle a ver. Todo esto antes del anochecer, de lo contrario pondría en riegos su vida. Tenía el pensamiento de que como el día brindaba varios tipos de especies, la noche ayudaría emerger animales extraños y muy peligrosos. Llegó al pequeño riachuelo que se encontraba en la mitad del camino, este alimentaba y daba vida a la fauna de ese lugar. Era una parada obligatoria, siempre se detenía a tomar un poco de agua, y aprovechaba en pescar con una lanza que había fabricado posteriormente y guardado en un árbol que poseía una pequeña abertura en su tronco, para así saciar el hambre. Por suerte, el conocimiento del fuego ya estaba vigente. Juntó varias hojas secas y ramas que había recogido bajo un árbol. Y con ayuda de dos piedras y la técnica empleada para darle vida a los destellos de calor que creaba. Encendió una fogata, y en seguida colocó los peces que previamente había pescado. El tiempo era oro, no podía darse el lujo de esperar. Ya tenía suficiente energía como para seguir en marcha. <Qué maravilla de cosa> pensaba, al tener la montaña a sus pies. Volvió a sentir aquella sensación de ser observado por ella, ...
... como si lo sintiera. Se había quedado paralizado, observando tal paisaje vigoroso, pero sabía que las cosas no eran así, tenía que empezar a tocarla, subirla. La naturaleza era diferente, sus árboles eran mucho más finos y altos pero propinaban un frio escalofriante que estremecía cada musculo. Estaba en tierras ajenas. Sus sentidos se habían agudizados un mil por ciento. Su oído podía percibir el más mínimo sonido creado por algún roedor y sus ojos atentos a cualquier movimiento. Las rocas iban aumentando de tamaño mientras más avanzaba. Mientras más ascendía. La montaña contaba con varios caminos naturales, pero siempre recordaba el lugar por donde el humano había pasado, y volvió a transcurrir esa trayectoria. Paul se sentía invulnerable. Su corazón latía muy deprisa a la perspectiva de lo que encontrará. Era una especie de felicidad y miedo, algo así como cuando mezclaba bayas con trozos de pescado. Algo que primera vez sentía y pensaba que podría enfermarse. El lugar donde desapareció aquella fantasmal especie fue en un arco de rocas que la montaña poseía. Donde Paul había regresado dos veces, sin ir más allá. <No está> Pensó. Nada se movía, todo estaba silencioso. ¿Debería caminar varios metros más después del arco? Decidió hacerlo, teniendo en cuenta que el miedo a lo desconocido lo cegaba. Caminó sin parar. De pronto se detuvo. Alzó la mirada. Había una gran pared de piedras que obstaculizaban su camino. ¿Hasta allí llegaba la ...