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El mundo de Farlo (Historia Erótica)
Fecha: 25/10/2020, Categorías: Poesía Erótica, Autor: Bruno01, Fuente: CuentoRelatos
... calor que emanaba el cuerpo de helios. Su pecho… su aroma... Acercó su cara a su cuello y respiró fuerte de él llenado sus pulmones de aquel olor estimulante. Helios le respondió el cumplido y empezó a besar el cuello de Paul. Sus rostros se acercaban cada vez más… quijada con quijada… mejilla con mejilla… y labios con labios. Había descubierto algo, algo que naturalmente se había manifestado. No paraba de disgustar los labios de Helios. Quería sumergirse en ellos, quería que fueran de él. Quitárselos. Había entrado nuevamente en un trance cósmico, donde los cuerpos experimentaban sensaciones jamás descubiertas. Helios soltó los labios y se agachó frente de él. Paul quedó aturdido ante aquella acción <¿Qué pasó?> Helios tomo nuevamente del pene de Paul y lo sostuvo muy cerca de su boca que se abría muy despacio. Paul se asustó y se alejó un poco. Rechazando aquel acto. ― Espera… - dijo Helios –…no voy a herirte… Paul lo observó y terminó de acceder a la perspectiva de lo que pasará. Helios empezó a rozar el glande en sus labios. Sacó su húmeda lengua y empezó a lamerlo con movimientos circulares abrazando la cabeza de aquel pene grueso. ― Lo tienes muy grande – dijo Helios entre lamidas. Abrió su boca y lo introdujo sutilmente hasta la campanilla de la garganta. Paul se conmovió. Empezó a chupar de él, hasta el fondo, de arriba a abajo, sin parar. Paul poseía la palabra placer dibujada en su rostro y eso a Helios lo excitaba aún ...
... más. Con la mitad del pene en su boca y la otra parte del tronco lo masturbaba con sus manos, esparciendo su saliva, calentándolo con aquel líquido viscoso. Paul se estremecía del gusto. Le sostuvo la cabeza, le acariciaba en señal de estar disfrutando del trabajo que estaba haciendo su secuaz. ― Si… si… - Paul lograba pronunciar entre gemidos. Helios se lo sacó de la boca y se puso de pie. Le sostuvo la mano a Paul y lo llevó hasta la orilla del manantial, donde habían estado inicialmente. Los rayos del sol se escabullían entre las hojas de los árboles y la sutil brisa acariciaba ambos cuerpos en complicidad de lo que estaban sintiendo. En seguida Paul vio como Helios se agachaba, colocando sus manos y rodillas en el suelo. Hundiendo su cintura y levantando sus caderas. Dejando a la vista aquello por el cual Paul alucinaba. Se había quedado paralizado, observando atónito. Helios volteo a verlo y expreso en voz baja: ― Ven… tócalo… El corazón del Paul latía descontroladamente. Se agacho de inmediato detrás de él. Tenía en frente de él una imagen que deseaba grabarse en la mente. Aquellas nalgas voluminosas bordeaban aquel punto secreto. Con sus fuertes manos tocó de aquellos glúteos macizos. Los acariciaba. Los apretaba. Los volvía acariciar, lo hacía con ganas. Las apartó dejando a la vista su pequeño ano rosado. Llamativo… gustoso… Sentía que su pene iba a explotar por la presión de la sangre. Lentamente deslizó entre ellas su ...