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La apuesta.
Fecha: 27/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... comida que estaba preparando y ella continuó hablando: -Eso dices tú, pero no se me acerca ningún hombre que no quiera más que follar conmigo. –Me extrañó que utilizara la palabra follar y siguió:- ¿De verdad te parezco atractiva? Me di la vuelta para contestarle, estaba de pie, se había quitado el albornoz y antes debió quitarse el biquini, estaba frente a mí completamente desnuda. Se me descolgó la boca ante su belleza. Sus tetas eran grandes, con unas areolas también grandes y los pezones erectos del tamaño de un dedo pulgar. El vello púbico era rubio, un poco más oscuro que el de la cabeza, y tan corto que dejaba ver la piel blanca su monte de Venus. -Eres muy guapa y estás buenísima, no me extraña que los hombres quieran follar contigo. Pero va a salir Antonia y vamos a tener un lío. –Le dije mientras notaba que mi polla había respondido por su cuenta ante aquella mujer desnuda. Ella debió notarlo, porque me dijo:- -Tú amiguito también quiere follarme. -Pues claro que sí, pero ahora no es el momento. Ella avanzó hacia mí y me echó mano al paquete, mientras me besaba en la boca con pasión. Se agachó, me bajó el bañador y se metió mi polla en la boca. Movía la cabeza adelante y atrás sin parar y yo me estaba calentando mucho. Se sacó la polla de la boca y la puso entre sus tetas, que eran duras como piedras. A mí ya me daba igual que apareciera Antonia o el Papa de Roma, estaba fuera de mis cabales. Le apreté aun más las tetas contra mi polla. No pude ...
... aguantar más y me corrí como una fiera sobre sus tetas y su cara. En ese momento oímos abrirse la puerta del baño y Rosa salió corriendo a ponerse el albornoz. Una vez se puso el albornoz cogió con sus dedos el semen que tenía en las tetas y en la cara y se lo llevó a la boca degustándolo. Yo me subí el bañador y traté de disimular la erección que todavía mantenía. Justo antes de entrar Antonia en el salón, me dijo: -Me debes una follada como Dios manda y la próxima vez córrete en mi boca directamente. Me desperté sobresaltado y tardé un buen rato en dormirme del calentón con que me había quedado del jodido sueño. Al sábado siguiente me dijo Antonia que Rosa nos había invitado a comer en su casa, después de tomar un rato el sol en el jardín. La verdad es que tenía trabajo que sacar durante el fin de semana y me excusé de bajar al jardín, iría directamente al aperitivo previo a la comida. Me levanté temprano y me puse a trabajar en el salón. Antonia se levantó tarde y salió del dormitorio con el biquini puesto. Estaba preciosa, traté de convencerla de volver a la cama un ratito, pero nada no había manera. Poco después bajo al jardín y oí su voz y la de Rosa que hablaban animadamente. Me hice un café y antes de volver al trabajo me asomé discretamente a la terraza para verlas. Las dos se habían quitado el sujetador del biquini y Antonia le estaba dando crema protectora a Rosa en las tetas y ¡qué tetas! Pese a su edad se veían duras y nada caídas, un poquito más ...