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La apuesta.
Fecha: 27/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... pálidas que el resto del cuerpo y con unas areolas rosadas y muy grandes. Desde la distancia a la que estaba no podía ver bien los pezones, pero con un poco de imaginación me los supuse grandes y erectos. Me empalmé instantáneamente como un gorila y comencé a tocarme el nabo por encima del pantalón corto que llevaba puesto, pero aquello no era bastante, así que me bajé los pantalones y el bóxer y empecé a meneármela sin quitar ojo de aquellas tetas. Me corrí en menos de un minuto y tuve que apoyar la espalda en la pared, pues me flojearon las piernas del orgasmo que tuve. Cuando me repuse y limpié el desaguisado volví al trabajo, pero no pude concentrarme pensando en el cuerpo de Rosa. Sobre la una y media me cambié el bóxer por un slip, para contener la erección que sin duda iba a tener durante la comida y bajé al jardín. Saludé desde la puerta por si querían ponerse el sujetador y así lo hizo Rosa, Antonia siguió con las tetas al aire. - Buenos días Carlos –saludó Rosa-. ¿Te apetece una cerveza? - Mejor un vino blanco, si tienes. - Si claro ahora te lo traigo –dijo levantándose y entrando a su jardín-. Llevaba un pequeño biquini rojo que dejaba ver su espléndido culo casi entero. Menos mal que me había puesto el slip porque el comienzo de erección fue inmediato. Me quedé de pié detrás de Antonia para que no se diera cuenta. Cuando volvió Rosa me miró descaradamente el paquete y sonrió levemente. Entendí perfectamente que en lenguaje no verbal me estaba ...
... diciendo que me comería enterito. Comimos en su jardín ellas dos en biquini y yo con pantalón corto y niqui. Me costó la misma vida que no se notara que las tetas de Rosa me tenían hipnotizado. Me subí pronto al apartamento con la excusa del trabajo, pero la realidad es que Rosa me estaba poniendo enfermo y Antonia no me quitaba la vista de encima. Antonia siguió en el mismo plan de tenerme a pan y agua todo el fin de semana, lo que ya empezaba a ser bastante molesto. A mitad de semana al volver a casa por la noche Antonia no estaba. Empecé a preparar la cena y Antonia volvió como a los diez minutos. - Hola guapa, ¿dónde estabas? - Abajo con Rosa le han llegado las muestras de ropa interior de la próxima temporada y me pidió que bajara a verlas con ella. Voy a mandarle las fotos y ahora estoy contigo. - ¿Qué fotos? - Se ha estado probando las muestras, quería tener fotos para luego decidir que pedía y, como tenía la cámara estropeada, me ha pedido que se las hiciera. Mi cabeza volvió a perderse en imágenes calenturientas de Rosa posando en ropa interior y Antonia fotografiándola. Ya iba a pasar otra mala noche. Antonia cenó y se acostó temprano, a mí se me había quitado el sueño y le dije que iba a trabajar un rato. Después de un tiempo prudencial hice lo que nunca había hecho, cogí su móvil que lo había dejado en el salón y busqué las fotos de Rosa en ropa interior. No quería hacer lo que estaba haciendo, pero la tentación era demasiado fuerte. ...