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Guille y su nuevo estilo de vida (Cap 1)
Fecha: 02/11/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: ALTEZA, Fuente: CuentoRelatos
Guille es una chica joven, bien provista de atributos, risueña y cordial con todos, pero, si prestas atención a su personalidad, te das cuenta de su toque sumiso; la clásica chica que, si comentas que traes los zapatos sucios, se arrodilla a tus pies y te los deja brillantes. Cierto día, uno de sus amigos la descubrió un tanto triste y con los ojos tan rojos que parecía un conejo. Fue entonces cuando ella le contó que pocos días antes su pareja había terminado la relación con ella. Guille, inocentemente, le pidió a su amigo consejo. Él la escuchó atentamente y le secó las lágrimas. Después le preguntó: ―¿Estas dispuesta a hacer todo lo que yo te diga sin preguntar el motivo? Guille le preguntó: ―¿Crees que yo pueda superar esto que siento? Él respondió: ―Si me obedeces en todo, sí; si no me obedeces, seguirás deprimida. ¿Entiendes? Ella respondió con un simple “si”. Su amigo le contestó con un “sí, ¿qué?”. A Guille le afloró su lado sumiso y respondió “sí mi amo, le obedeceré en todo”. Su amigo se dio cuenta de que Guille sería mucho más sencilla de domesticar de lo que él había pensado. Le ordenó que se pusiera en pie y le siguiera en silencio, cinco pasos por detrás. Ella le preguntó que por qué, y su amigo le respondió que acababa de aceptar obedecer sin cuestionar las razones. Guille aceptó: ―Sí, mi amo, perdóneme, no se repetirá de nuevo. Guille, sin darse cuenta, se había entregado a los pies de uno de sus mejores amigos, su compañero, y ...
... ahora su nuevo amo. Le ordenó que se mantuviera atenta al Skype, porque que por ahí le daría las ordenes que debía acatar a la primera, ya que no acostumbraba a repetirlas dos veces. Guille aceptó con un “si mi amo, no se preocupe”. Guille empezó a sentir que tenía un apoyo, pero no se había dado cuenta de que la habían convertido en sumisa; ese día se sintió contenta de tener a alguien que se preocupaba por ella, por lo que se mantuvo atenta al Skype, por si era requerida para cumplir sus nuevos deberes como perra. De pronto recibió un mensaje de su amo que decía: “DESEO UNA COCA FRÍA, ¡APURATE!”. Apenas leyó ese mensaje, salió disparada a por el refresco y, al llegar ante su amo, se arrodilló diciendo: ―Aquí la tiene, mi amo ¿Alguna otra cosa que se le ofrezca a mi señor? Su amo comentó: ―Ya que estas aquí, ¿qué tal un masaje de pies y una buena mamada de polla? La sumisa enseguida tomó los pies de su amo para descalzarlo y darle el tan ansiado masaje. Mientras los masajeaba, le preguntó en voz baja y tímidamente: ―Aún estoy algo deprimida. ¿Podría usted aconsejarme qué debo hacer? El amo solo dijo: ―Ya no pienses, que eso te hace mal. Desde hoy, yo decidiré qué te conviene hacer y qué no. Por ahora dedícate a disipar el cansancio de mis pies, para que después te dediques a chuparme la polla. Guille lo agradeció lamiendo los pies de su amo. Mientras le terminaba de dar el masaje, él le preguntó: ―¿Tienes hermanas, mi perrita? ―Sí, amo ...