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Guille y su nuevo estilo de vida (Cap 1)
Fecha: 02/11/2020, Categorías: Grandes Series, Autor: ALTEZA, Fuente: CuentoRelatos
... ―respondió ella. Su dueño le entregó un papel con la dirección de su casa y le ordenó que las llevara con ella esa misma tarde. ―Así se hará, mi señor ―respondió Guille. Como a las cinco de la tarde, se escuchó el timbre de la residencia del amo. Al abrir la puerta, sin decir nada, Guille, de forma automática, se arrodilló a sus pies y, mirando al piso, le preguntó: ―Amo, ¿me permite pasar? Traje lo que me ordenó. El amo la dejó entrar, y Guille se lo agradeció, una vez más, besándole los pies y entrando a cuatro patas. Sus dos hermanas abrieron la boca sorprendidas; no podían creer lo que veían. ¿Ustedes piensan quedarse ahí, o van a pasar? ―preguntó Guille―. ¡Muévanse, mi amo no repite las órdenes más de una vez! Ninguna de las dos podía creer lo dicho por su hermana mayor. Dieron un paso, pero Guille las detuvo y dijo: ―Ante mi amo, se arrodillan. Así que, si no entran a cuatro patas, se quedan aquí. A las hermanas no les quedó más remedio que entrar a cuatro patas y seguir a su hermana. La esclava se postró a los pies de su dueño y, como había quedado pendiente la mamada de polla, se la sacó a su amo antes de metérsela hasta la campanilla. Poco rato después, su amo se corrió en la boca de su perrita. Al terminar la mamada, le agradeció ese rico manjar. Después le dijo: Amo, estas dos perritas que traje son mis hermanas. Haga y disponga de ellas como más le plazca. Las hermanas se giraron, incrédulas por lo que Guille acababa de decir: ...
... su propia hermana las estaba esclavizando a los pies de un desconocido. ―Bien hecho, perrita ―dijo el amo―. Acércate para que te ponga el collar que te distingue como objeto de mi propiedad. Desde hoy no piensas, no hablas, no orinas sin mí previa autorización. En pocas palabras: eres mi títere, ¿te queda claro? Guille solo asintió, calladamente y mirando al piso, que sería su lugar desde ese momento. A continuación, su amo le ordenó llevar a las hermanas a sus pies. Guille, presurosa, obedeció. Ya de regreso con sus hermanas ante su amo, ordenó a estas que se inclinasen ante “su majestad”. Las hermanas iban decir algo, cuando Guille se dio cuenta y les dijo: ―¡A callar, perras, no se les ha permitido hablar aún! Por ahora, acérquense a mi amo para que, como a mí, les ponga los collares que las distingue como de su propiedad, como sus objetos, sus esclavas. ¿Entienden? Las hermanas, temerosas de la reacción que con ellas pudiera tener su hermana, se acercaron a cuatro patas y besaron los pies del amo. Este les colocó los collares y les aclaró que una vez puestos no se podían retirar, ya que eran magnéticos, además de que tenían adaptado un GPS que indicaba al amo dónde estaban y qué hacían en cada momento del día. No iban a poder, ni siquiera, orinar sin que él lo supiera. ―En pocas palabras ―les dijo―: tengo total control de sus vidas. ¿Les queda claro? ¿Tienen alguna duda? Las perras, algo desconcertadas por el cambio en sus vidas, solo alcanzaron a ...