1. Visitas a mi vecino (El mirón)


    Fecha: 04/11/2020, Categorías: Gays Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos

    ... el hobby de Chencho.
    
    - ¡Pues venga!, ¡vamos!…
    
    Cogieron el metro hasta Callao y salieron a Preciados, bajaron hasta la puerta de la Fnac;y se colaron dentro.
    
    Sin darse cuenta, mirando lo que mas les interesaba a cada uno, empezaron a separarse; y, aunque, Diego no le quitaba el ojo a Chencho, a Loren ya lo habían perdido.
    
    - ¡joder!, pensó ¿donde coño se habrá metido este?...
    
    Volvió a mirar en dirección a Chencho; y lo vio mirando un libro de fotografía, que aparentemente le tenía bastante entretenido.
    
    Ese culo (el de Chencho), llamaba a atención.
    
    - Como se está poniendo el cabrón, pensaba…
    
    Y de repente, se percato, de que un señor bastante corpulento, que estaba junto a Chencho, empezaba a tocárselo mientras se acercaba cada vez más a él.
    
    Chencho le miró sobresaltado. Pero no le debió disgustar mucho, porque siguió mirando el libro, como si la cosa no fuera con él; y, ¡claro! la cosa fue a más.
    
    Por un momento, le pareció que el señor le decía algo al oído. Y así debió ser, porque se fueron juntos hacia las escaleras eléctricas. Y desaparecieron.
    
    - Pero ¿que hace este tío?, ¿a donde va?, pensó
    
    Y aunque procuró darse prisa. Ya los había perdido.
    
    Mosqueado del todo por la repentina situación.Le puso un wassap a Chencho
    
    - ¿Donde vas, tío? ¡Joder, como te pierdes!
    
    - Me he ligado a una pareja de tiarrones que me encantan; y me voy a follar con ellos. Ya te llamo luego ¿vale?
    
    - Vale.
    
    - ¡Buah!, ¡menudo plan!, pensó... espero que se lo ...
    ... pase bien, el niñato este.
    
    Empezó a ponerse nervioso; y decidió llamar a Loren…
    
    Pero Loren no cogía el móvil.
    
    - ¡Donde andará, el cabrón este! ¡coño!, ni llama, ni avisa, ni nada de nada ¡Joder!...
    
    Muy cabreado, por el abandono de sus amigos, decidió volver a casa…
    
    y según llegaba, vio como entraban en el portal D. Tomas y su ayudante (Gustavo).
    
    Se escondió…
    
    pero luego, cuando subía a casa, se bajó en el octavo; y puso la oreja...
    
    Miró el reloj, y ya eran las 14:3o…
    
    Pero el abuelo no estaba en casa. ¡Que raro!, pensó…
    
    Aunque, en ese momento, apareció.
    
    - ¡Hola, hijo! ¿no ibas a comer hoy por ahí?
    
    - Si, pero me he despistado y me he venido a casa. ¿Tienes comida?
    
    - ¡Claro, hijo!, te hago cualquier cosa en seguida...
    
    ¿te apetecen unos huevos rotos con pimientos fritos?
    
    - ¡Venga, “abu”! Que hoy tengo hambre y me van a saber a Gloria.
    
    - ¿Donde estabas? ¿si se puede saber?, preguntó Diego
    
    - En casa de D. Carlos. He bajado a ayudarle con algunas cosillas. Hoy tiene invitados a comer...
    
    ¡por cierto!, he quedado en pasarme a tomar café.
    
    - Pero “abu”, tu sabes que no aguantas. Siempre te quedas dormido.
    
    - Ya le he dicho a D. Carlos que solo sería un ratito. Luego me subo y me echo como siempre.
    
    - Y, ¿tu? ¿vas salir esta tarde?, o ¿te quedas en casa?
    
    - No lo sé, “abu”. Ahora estoy cansado y no quiero pensar en nada. ¡Avisame cuando esté la comida!, ¿vale?
    
    - ¡Vale, hijo!, yo te aviso...
    
    Y subió a su cuarto.
    
    Cogió ...
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