1. Visitas a mi vecino (El mirón)


    Fecha: 04/11/2020, Categorías: Gays Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos

    ... el móvil y se tumbó en la cama
    
    - ¿Pedro?, ¿que tal? ¿te pillo bien?
    
    - ¡Hola, Dieguito! Me alegro de que me hayas llamado, niño. Me acuerdo de ti casi a diario y hasta sueño contigo. ¿Que te parece?
    
    - ¡Oye! No te enamores de mi ¡eh!...
    
    - Pero, ¡es que me gustas mucho! ¡No puedo evitarlo!, nene.
    
    - ¡Bueno, está bien!…
    
    ¡a ver cuando me llamas para quedar!
    
    - ¡En cuanto que pueda! Necesito desocuparme un poco. Ahora tengo mucho trabajo en la productora
    
    - ¡Está bien! Espero que me llames ¿vale?
    
    - Ok. Yo te llamo...
    
    Se cambió y se puso cómodo (en calzoncillos); y bajó a la cocina.
    
    - ¿Te queda mucho “abu”?…
    
    - En cinco minutos estamos comiendo, hijo ¿vale?
    
    - ¡Venga!; y salió a la terraza. Se estaba nublando…
    
    Enseguida...
    
    - DIEGUITO, LA COMIDA YA ESTA PUESTA.
    
    Se sentaron a comer; y Diego devoraba, mas que comía. A tal punto, que su abuelo le aviso para que no comiera demasiados pimientos, porque:
    
    - ¡Podrían sentarte mal, hijo!.
    
    - ¡Gracias “abu”! No sé que me pasa hoy, pero tengo mucho hambre...
    
    - Yo una vez me puse muy malo, hijo. Y ya sabes que a mi me gustan mucho.
    
    - ¡Vale!...
    
    ¡oye!, ¿sabes? Hoy tengo ganas de dormir. Creo que yo también me voy a echar un rato.
    
    - Pues yo, voy a bajar a casa de D. Carlos. Y en cuanto me tome la manzanilla, me subo. Ya sabes, que yo la siesta no la perdono.
    
    - Bueno, “abu”. Lo dicho. Que me subo a echarme ¿vale?
    
    - ¡Vale! ¿Que descanses, hijo!
    
    Al rato, oyó la puerta de la calle y ...
    ... supuso que era su abuelo, que bajaba a casa de D. Carlos. Se dio la vuelta y se quedó dormido.
    
    Cuando se despertó eran las 21:10, y el silencio en la casa era notable.
    
    - ¡Joder, que horitas! un poco más y empalmo con la noche.
    
    Se levantó y bajó a la cocina. No había nadie en casa. ¡Que raro!
    
    - ¿Donde estará el “abu”, pensó....
    
    Se puso el pantalón del chándal, la camiseta roja y las chanclas grises; y bajo a casa de D. Carlos.
    
    - ¡Buenas!, ¿está mi abuelo aquí?
    
    - Estuvo a la hora del café, Diego; pero quedó con Tomás para ir al parque. ¿No ha llegado aún? Quizás se hayan entretenido un poco.
    
    No quiso dar muchas explicaciones y...
    
    - ¡Gracias D. Carlos! supongo que será eso.
    
    Estaba empezando a oscurecer y al entrar en la cocina le llamó la atención la luz que se veía en la ventana de enfrente. Era la luz del salón de la vivienda de enfrente, que dejaba a la vista la zona reservada al tresillo. Y a Diego hubo algo que le llamó la atención poderosamente. Dejo la luz apagada y subió a por sus prismáticos. Necesitaba saber si lo que creía estar viendo era cierto, o, no. Cuando bajó pudo verlo con absoluta claridad.
    
    - ¡Joder!…
    
    Se quedó quieto, mirando, sin atreverse a nada. No podía moverse.
    
    En la otra parte...
    
    Sabía que tenía pinta de macarra; y hasta cierto punto, un poco chulo, si era. Pero también era un buen hombre. Tenía 34 años y no le hacía ascos a nada. Y con esa pinta de malote y ese flequillo negro, que le caía entre los ojos, las ...
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