-
Historia de la Frontera 3: Silvia
Fecha: 10/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos
... no hicimos el intento de que se cambiara, pues Tijuana a las diez de la mañana es una jungla por doquier. En aquel momento se me ocurrió que ya no regresaría con Silvia y entregarla a los coyotes que deberían pasarla ilegalmente a las tierras del tío Sam, y después de comer un sándwich decidí por alguna razón conducir a las playas de Rosarito y buscar un hotel, donde Silvia se bañaría y cambiaria, mientras yo pensaría que pasos seguir. Llegué a un hotel en el cual ya me había hospedado antes; un hotel de 4 estrellas que en los años 80 costaba unos $70.00 por noche, pero el hotelero me convenció de una especial, pagar dos noches y la tercera era gratis, y todo estaba incluido: desayuno y cena, y todo el alcohol que pudiera consumir. Hemos tomado el ascensor con Silvia hasta el piso número diez, de donde teníamos una vista espectacular de las playas de Rosarito, que incluso podíamos salir a una pequeña terraza y disfrutar de las brisas. Silvia se ha metido al baño y yo me quedo en la terraza disfrutando un par de cervezas viendo el paisaje, cuando vuelvo ver a Silvia aparecer con la misma vestimenta. Le he preguntado: —¿Qué paso? ¡No te has cambiado! —¡No! La ropa es muy reducida para mí. No me queda. — No te preocupes, yo bajo enseguida a comprarte algo. Tu madre me ha dado dinero para estos gastos. ¿Dame tus medidas? Ella se queda pensativa y me dice que es de talla 6 de pantalón y una blusa pequeña para adultos. Me da el número de los zapatos y yo la ...
... interrumpo: —¿Tienes ropa interior? —¡No! Me envió pantalones y blusas, pero no ropa interior. —¿Por qué pregunto? ¿Qué medidas usas? —Pequeño y de brassier copa 34C. Me fui por un par de horas y he llegado a las tiendas de ropa de mujeres con la excusa que a mi novia le han robado su ropa en la playa. Además de lo que Silvia me pidió, le he llevado un estuche estético donde había pinta labios, esmaltes, sombras; incluso tenia tijeras y un par de navajas para afeitarse. Le he llevado un par de calzones estilo bikini con colores neutrales y dos sostenes que me recomendó la vendedora. En fin, he pagado más de $300.00 por todo aquello, pero me gusto la aprobación de Silvia con lo que le había conseguido. Aquella tarde me fui a caminar al mar y he dejado a Silvia dormitando toda la tarde, pues parecía que no había dormido por días. He regresado a la habitación oscureciendo y eran las 7 de la noche y Silvia ahora se mira con su nueva vestimenta y maquillaje más fresca, animada y realmente con mis tragos que me había tomado, la miraba exquisitamente sensual, pero aun sin mis tragos lo era… era una chica muy linda. Hemos bajado al restaurante a comer y hemos platicado un poco más y descubro que tenía un novio que ha dejado en su país, ha sido tan sincera y quizá por ese sentido que da el sentirse enamorada, me confiesa que ha perdido su virginidad en esa despedida al venirse tomando este riesgo en esta travesía. Ella y yo somos menores de edad para tomar alcohol en este ...