1. Juliana y su padrastro


    Fecha: 15/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... vientre y sobre su cuello. La chinita, besando a Juliana le mordió suavemente el labio inferior y la lengua, acto seguido, le volvió a poner la venda, cogió una fusta plumero y comenzó a jugar con el coño de Juliana, que ya estaba algo más que mojada. Juliana, comenzó a gemir. La chinita, le dijo:
    
    -Vas a tener tu primer orgasmo, perrita.
    
    La chinita, metió tres de sus finos dedos dentro del coño de Juliana y le masturbó el punto G hasta que se corrió soltando un torrente de jugo.
    
    Al acabar de correrse, el hombre apagó la vela, cogió dos pinzas sujetas al final de un collar de perlas y se las puso en los pezones. La chinita lamió el coño empapado de Juliana. Después cogió un dildo anal y se lo metió en el culo. Juliana, soltó un gemido de pacer, luego encendió un vibrador y se lo metió en el coño. Les puso una cinta adhesiva por encima para que no se salieran. Le quitó las bragas de la boca. El hombre, (ya en pelotas y sólo con la máscara de Batman) que tenía una polla de más de 20 centímetros y gordita, le dio con ella en ambos lados de la cara y en la boca, después le llevó el glande a los labios. Juliana, lamía pero no podía mamar, no le daba suficiente polla. Lamiendo la cabeza del gran cipote, con los pezones apretados por las pinzas, el dildo en el culo, la chinita magreando sus tetas y el vibrador haciendo estragos dentro de ella, se volvió a correr, y a los pocos segundos, al meterle la polla en la boca el hombre, tuvo un segundo orgasmo y un tercero, y un ...
    ... cuarto. La chinita le quitó el dildo del ano y el vibrador del coño por miedo a que le diese un chungo con tanto gusto, ya que Juliana no diría "quita", ni viendo a la de la guadaña delante.
    
    Le desataron las manos y los pies, y la chinita, a golpe de fusta en las nalgas, le ordenó:
    
    -¡Arrodíllate en la cama y pon las manos en la nuca!
    
    Juliana hizo lo que le dijo. La chinita le azotó las nalgas con una fusta y el hombre le dio suaves toquecitos con otra fusta sobre el capuchón del clítoris. Juliana, gemía con el placer y con el dolor, un dolor tan llevadero que la encendía más, más y más, lo que la hacía decir:
    
    -¡Uyuy, ayayaya, uyuyuy..!
    
    Al tenerla cachonda de nuevo, la chinita le ordenó:
    
    -¡A cuatro patas, perrilla!
    
    -Sí, ama.
    
    Juliana se puso a cuatro patas sobre la cama.
    
    Le azotaron las nalgas, las tetas y la espalda con dos fustas. Juliana, gemía. Le gustaba. Había pagado una buena suma por aquella sesión pero fuera la mejor inversión de su vida.
    
    La chinita, mientras el hombre azotaba las nalgas, las tetas, y besaba y lamía la espalda de Juliana, se había puesto un arnés con una pequeña polla de plástico, a la que le puso un condón que untó con vaselina. Volvió y se puso detrás de Juliana. Le lamía el coño para penetrarla, cuando le dijo Juliana a la chinita:
    
    -¿Me deja que le coma un poquito el coño, ama?
    
    -¡No se hizo la miel para los labios del asno, y menos para los de una burra! ¡Qué te de tu padre verga, ramera!
    
    Juliana, preguntó, ...