1. Juliana y su padrastro


    Fecha: 15/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... extrañada:
    
    -¡!¿Qué padre, ama?
    
    -El padre Matías, puta. ¡Estás follando con un cura y una monja.
    
    El hombre, al sentirse aludido, había tirado del collar de perlas y con él de las pinzas que sujetaban los pezones.
    
    -¡Tan fuerte no! ¡Me vas a arrancar los pezones!
    
    La chinita, le dijo:
    
    -¡Amo, pelandrusca!
    
    El hombre volvió a tirar.
    
    -Clemencia, amo, clemencia!
    
    Le seguía hablado la chinita.
    
    -¡Esa no es la palabra, cerda!
    
    -¡Quita, amo, quita!
    
    El hombre le quitó las pinzas de los pezones. Se echó boca arriba sobre la cama, con su gran verga tiesa. La chinita, azotándole las nalgas, le ordenó:
    
    -¡Sube encima de tu amo, zorra!
    
    Juliana subió encima del hombre. La chinita le dio con la fusta en las nalgas y después untó con más vaselina el condón. Lubricó con ella la polla del hombre, y metiéndole un dedo en el culo, el ojete de Juliana.
    
    -¡Métela en el culo y fóllalo! ¡Fóllalo o te arranco la lengua como se la arranqué a él!
    
    -Sí, ama.
    
    La verga del hombre entró tan apretada en el culo de Juliana que hizo que le lloraran los ojos. La chinita estaba caliente. Con un cutter hizo un corte a la altura de su coño. Se subió a la cama, y donde dijo digo, ahora dijo Diego. De pie, le cogió la cabeza a Juliana, le puso el coño en la boca, y le ordenó:
    
    -¡¡Come, guarra!!
    
    Juliana, cogiendo a la chinita por la ...
    ... cintura, pasó la lengua por el chocho empapado. La chinita seguía azotando su culo y su espalda.
    
    -¡Haz correr a tu loba, Caperucita!
    
    A la chinita no le hizo falta mucho para correrse. Antes de dos minutos, o lo que es lo mismo, menos de cincuenta lametazos más tarde, el jugo de su corrida bajaba por la comisura de los labios de Juliana y caía sobre el pecho del hombre.
    
    Al acabar de correrse la chinita, se puso más vaselina en la pequeña polla de plástico, se arrodilló detrás de Juliana, y le ordenó:
    
    -¡Mete la verga en el coño y no la saques hasta que no lo tengas lleno de leche!
    
    Juliana cambió de agujero la polla del hombre y lo cabalgó. La chinita, detrás de ella, le lamió el culo. Juliana se lo puso en posición para que se lo trabajase. La chinita se lo folló con la lengua y después la enculó mientras le daba en las nalgas con la fusta. Juliana, al volver al sentir que se iba a correr, le preguntó al hombre:
    
    -¿Puedo quitarte la careta, papa?
    
    Berto, el padrastro de Juliana, sorprendido, le preguntó:
    
    -¡¿Cómo supiste que era yo?!
    
    -El antojo en el culo. A veces os espío a ti y a mamá
    
    -¡Serás...!
    
    Le quitó la máscara.
    
    -¿Mamá sabe a qué te dedicas?
    
    -Sí hija, sí, pero si se entera de que te follé me cruje.
    
    -No se va, no se vaaa. ¡Aaaah! ¡¡¡Me cooorro!!!
    
    Se agradecen los comentarios buenos y malos. 
«123»