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Doña Maria
Fecha: 17/12/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cuerpo. Luego hizo un movimiento en dirección a la cocina, que era el paso obligado para ir a su habitación. Doña María entendió que no podía quedarse en el sitio para no ser vista, y se fue hasta el pasillo, allí espero a que Dolores entrara, desnuda en la cocina y entonces ella también entró, encendiendo la luz, cómo que iba hacia la nevera a buscar agua. Dolores al verla se asustó y soltó la toalla, quedando desnuda frente a su ama. Doña María también se detuvo, mostrando sorpresa y diciendo: "Que susto, Dolores!" "Que haces levantada a estas horas y desnuda?" - Oh!, Doña, es que hacia tanto calor y no podía dormir! - Mi hija, pero te vas a resfriar, dijo María, acercándose a Dolores, embelezada con sus senos, mirándolos sin poder disimular su deseo y excitación. "Pero que lindas tetas tienes, niña!"… Y comenzó a tocarlas sin más ni más. Dolores no sabía como reaccionar y antes de darse cuenta sólo atendía al placer que le daban los dedos de la Doña sobre sus pezones. Huy Doña, aah, ooooh, pero, Doña! Ahhhh, hay Doña…. Te gusta Dolores? Siiii, oh pero Doña… María no se podía contener, aquello era un regalo que no se iba a negar. Nunca había tocado los senos de otra mujer, pero sólo entendía que su autoridad sobre esta niña le daba permiso para dar rienda suelta a tanto morbo acumulado y el deseo se le salía incontenible por todo su ser… Rodeo con sus brazos la cintura de ...
... Dolores y agarró con sus dos manos las dos esferas d las nalgas de Dolores… Este contacto tanto tiempo soñado, casi le produce un orgasmo instantáneo. Un gemido profundo salió de su garganta excitando a Dolores tremendamente; - Ooooooh, Dolores, estas nalgas son mías….. - Hayyyy Doña, si está bien, son suyas, uuuuuhy, gemía Dolores. María entonces agachó su cabeza y tomo en su boca uno de los pechos de la morena muchacha, impulsada por una atracción incontrolable que ella misma no entendía y comenzó un proceso de mamar aquellas tetas maravillosas, con devoción y lujuria. Mamaba, chupaba, mordía, lamía, trataba de entrarlos por entero en su boca, tomaba el pezón en sus labios y lo mamaba como una bebé. A Dolores nunca otra persona le había tocado sus pechos y el impacto de sentir aquella boca succionando de sus senos le empezó a producir una serie de gemidos, gritos, jadeos, sollozos… no sabía si aquello era dolor o exceso de placer, pero no quería que terminara. Sentía entre sus piernas como manaba un liquido caliente que le encendía su sexo de una manera bestial. Como si María lo adivinara, llevó su mano a la entrepierna de la muchacha y la untó de este liquido al comenzar a acariciar su clítoris con los dedos. Dolores sintió como se le flojaban las rodillas y pensó que se caería si María no la agarra firmemente por las nalgas y con sus brazos, por la cintura. - Ven, vamos a micaza, le dijo María Y la ...