1. Bella


    Fecha: 10/01/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... colgaban dos grandes aros de oro. Su cuerpo, bajo la ropa, lo adivinaba perfecto. Su perfume era embriagador.
    
    Se levantó, cogió mi copa y la suya y las puso encima del mueble donde estaba la cubitera con el champán. Se quitó la chaqueta, la puso encima de una silla. -su culo era perfecto en su redondez- Cogió el bolso y el abrigo, los puso junto a la chaqueta, se volvió a sentar a mi lado, me acarició la verga por encima del pantalón y acercando su boca a la mía, me dijo:
    
    -Cuando quieras empezamos.
    
    La besé. Sus labios eran tan frescos que la pastilla de Viagra que me había tomado hizo efecto al instante. Bella, al sentir que se me ponía dura, la sacó. Con ella en la mano, me dijo:
    
    -Es magnífica.
    
    Me besó y me la sacudió. La empujé hacia atrás con la verga tiesa. Bella se puso a lo largo de la cama. Le quité un zapato, le acaricié la planta del pie y se la besé por encima de la medias negras. -se quitó la blusa blanca- Hice lo mismo con el otro zapato y con la planta. Le quité la falda y quedó cubierta por una lencería fina, de color negro. Nunca había visto una mujer más sensual. Me di cuenta de que en mi vida tendría de nuevo algo tan dulce y tan tierno al alcance de mis manos. Me desnudé -Bella, me miraba, era como si estuviese examinando mi cuerpo, y por su manera de sonreír, no le desagradaba en absoluto.
    
    Me eché a su lado en la cama. La besé en la frente, en los ojos, en la punta de la nariz, en el mentón, le besé y lamí el cuello, le mordí, los lóbulos ...
    ... de las orejas. Bella ya había cerrado los ojos y se dejaba ir. Le quité el sujetador. Sus tetas eran redondas, duras y tirando a grandes. Sus pezones estaban erectos y sus areolas color carne estaban abultadas. Puse mi mano sobre su coño y noté bajo la negra braga de seda su vello púbico, la metí dentro y acaricié el monte de Venus. Bella, abrió los ojos, y me dijo:
    
    -Lo dejé crecer porque sé que te gustan los coños peludos.
    
    Se ve que había leído unos cuantos relatos míos.
    
    Besé y chupé los pezones mientras acariciaba su clítoris. Le mamé las areolas como si fuese a quitar leche de ellas. Bajé besando su vientre y me detuve en el ombligo, se lo besé y jugué con la punta de mi lengua sobre él. Al echarle las manos a las bragas levantó el culo para facilitar que se las sacase. Vi que su coño rodeado de vello negro estaba mojado, como mojadas estaban las bragas, que fueron a parar al piso de la habitación. Le abrí las presillas del liguero, le quite una media y después la otra. Metí mi cabeza entre sus piernas y besé y lamí el interior de sus muslos, y alrededor de su coño. Bella levantaba la pelvis buscando mi lengua, pero mi lengua y mis besos siguieron bajando hasta llegar a sus pies. Le masajeé las plantas, los tobillos, entre los dedos. Besé, lamí la planta y besé y chupé los dedos uno por uno. Los gemidos de Bella eran dulces, excitantes, embriagadores y mi polla, mojada, latía. Le di la vuelta y subí besando y lamiendo sus pantorrillas, sus muslos...
    
    Al llegar a ...