1. ¿Ser o no ser dominada?


    Fecha: 16/01/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: LegiónOscura, Fuente: SexoSinTabues

    ... mezclaba llevándose el frio que tanto la había incomodado. La posición la estaba lastimando. Desde aquel ángulo, cada golpe le creaba un enorme vacío en su vagina y casi tenía la sensación de que sus entrañas se le saldrían si la empujaban demasiado profundo. Le dieron unas tremendas ganas de orinar, pero se aguantó con valentía. -Ya no… -alcanzó a suspirar. Kassandra había mordido más que lo que podía masticar y estaba pagando las consecuencias. Le volvieron a pinchar los pezones con fuerza. Los giraron a la derecha y luego hacia arriba, con unas ganas muy honestas de arrancarlos de su lugar. Kassandra clavó las uñas en la madera de la cabecera, pues le asustaba la fiereza de sus propias emociones. Tenía miedo de correrse. De que quedara inconsciente o que le diera un paro cardiaco. El miedo le bajo como un sudor frio por la espalda. Su compañero se aburrió un poco y le pareció buena idea meter su dedo pulgar en el ano de Kassandra y darle un leve tirón hacia arriba. Eso fue todo para la chica. Todos sus nervios se contrajeron al mismo tiempo, llevando la descarga del orgasmo a su congestionado cerebro. Kassandra se contrajo con fuerza, arqueó la espalda al máximo y el característico grito mudo del éxtasis se hizo presente en su rostro. Se sintió casi como una convulsión cuando su vagina se apretó con fuerza alrededor del miembro de su obligada pareja. No sintió que se hubiera corrido dentro de ella. ¿Cómo es posible?, pensó Kassandra mientras caía hacia delante, ...
    ... completamente acabada. Su cara no golpeo de nuevo contra la cabecera, la sujetaron por el vientre mientras la desataban con mucha delicadeza. Tenía todas las piernas entumidas y mil agujas se le clavaban en los muslos. No lo había escuchado gemir ni una sola vez, quizás solo resoplar al final, casi parecía no haber tenido un orgasmo. No es posible, no después de esto, pensó Kassandra dudando de la humanidad de la pareja que la acompañaba, quizás no lo disfrutó, en ese pensamiento estaba cuando por fin la abrazaron para que descansara. Su espalda no se topó con un pecho plano, sino con dos montes prominentes y firmes. La quitaron por fin el velo rojo de los ojos y pudo ver la blanca cabecera y las sabanas negras con barbas rojas, el techo blanco y una pared roja atravesada por un enorme ventana biselada tras la cual se podía ver la nieve cayendo. Miró un poco hacia arriba; hacia su amante. Todo hizo sentido en un instante: faltaba la barba, en su lugar había una delicada y fina barbilla, unos labios pintados de rojo corrido por los besos, una piel ligeramente bronceada y un cabello largo y penetrantemente negro que le caía a Kassandra por la cara. Ella no dijo nada, Kassandra tampoco mientras la chica le apartaba el cabello de la cara. Lo que ella había confundido por un miembro de carne y hueso, era en realidad un juguete morado y enorme atado a la cintura de la chica que la sostenía en brazos. Ella se acercó solo un poco pero Kassandra hizo el resto plantándole un beso en los labios y ...
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