-
Historias de Oficina -12-
Fecha: 26/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Danuss, Fuente: CuentoRelatos
... arma en mis manos sin saber qué hacer, mis manos temblorosas lograron apuntar hacia un Edward muy asustado quien rogaba por su vida, mi respiración era muy irregular mis lágrimas cubrían una vez más mis ojos, mis dedos temblorosos sostenían el gatillo, pero igualmente no se movían “Dispara” Retumbo en la habitación y en mi mente, su grito me asusto haciendo que oprima el gatillo <Click> la bala no salió. —Mi turno – dijo impaciente. La bala volvió a girar una serie de rápidas vueltas, golpeo el tambor para detenerlo y disparo, la bala tampoco hizo presencia frente a nosotros, nuevamente me tocaba a mí, nuevamente la bala se perdía entre un numero inexacto de vueltas, me entrego el arma, mis piernas temblaban tanto o quizás más que mis manos, los minutos pasaban, él se ponía más impaciente, tomo mi cuello apretándolo solo un poco. —Dispara o tomaras su lugar – susurro en mi oído. Apreté el gatillo, un sonido estruendoso, terriblemente elevado se escuchó, viajando a una velocidad desconocida para mí, el pequeño pedazo de plomo atraviesa la distancia que me separa con Edward impactando de forma certera en su pecho, hace unos gemidos ahogados, sus ojos se fijan en los míos, su mirada pasa a través de la mía, tristeza, dolor, sufrimiento, puedo ver una mezcla de todos esos sentimientos en esos ojos que poco a poco me muestran como la vida escapa de ellos, di un par de pazos hacia atrás, el arma cayó al suelo mientras mis manos cubrían mi boca en un intento en vano de ...
... frenar un grito horrorizada por lo el giro tan inesperado que habían tenido lugar ¿Tan poco valía la vida humana? “Soy una asesina” me dejé caer al suelo, me escondí tras mis rodillas nuevamente, mi vista estaba fija en el cuerpo que yacía sin vida frente a mi “Soy una asesina” mi mente se encargaba de recordarlo cada dos segundos, pero no era así, débiles sonidos, todavía escapaban del ensangrentado cuerpo ¡Estaba vivo, no era una asesina! Michael se acercó rápido a su compañero silbando una alegre melodía, se arrodillo unos pasos antes para tomar el arma que yo había soltado momentos antes y se colocó frente a su compañero. —Oh… mi dulce Srta. Márquez, este hombre no está muerto, su disparo solo lo hirió – dijo mientras lo miraba sonriendo con una tranquilidad enfermiza. Mi corazón recibió un enorme alivio, la bala no había acabado con su vida, no era como ellos, Edward intentaba hablar, intentaba rogar por su vida, le pedía por favor que le perdonase la vida. —Lo lamento mucho querido amigo, pero cincuenta millones entre tres es… muy poco – dijo al momento que desenfundo una segunda arma en su cintura. Tres disparos impactaron con precisión en el cuerpo del enorme sujeto que esta vez no tuvo tanta suerte, mis manos cubrieron sus mis ojos protegiéndome de una escena tan vil. —Vamos Srta. Márquez es hora de irnos – dijo abriendo el candado que se erguía sobre la cadena de mi pierna, me obligo a levantarme y a seguirlo. Salimos de la habitación, atravesamos ...