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Mi Psicóloga perversa
Fecha: 03/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: cuand0, Fuente: CuentoRelatos
... trata, que puedas decirlo, anímate, ¿cómo me ves? —Bueno... está bien, todo el tiempo la imagino … (sabía que era un camino de ida, temía no poder regresar) la imagino haciéndome sexo oral… a veces desnuda, a veces vestida, imagino haciéndole el amor en este mismo sillón —las palabras me salieron bien tímidas. —Buen comienzo —dijo, sacándose los anteojos y mirándome a los ojos— ¿ahora mismo estás pensando en la posibilidad de hacerme el amor? —Ahora mismo. —Bueno… sabes que yo no podría hacerlo no? Soy una profesional y estamos en el ámbito de una terapia, pero no quiero que te quedes allí, habla todo lo que quieras, yo te escucho. —Como profesional, ¿usted se habrá dado cuenta que tengo una erección en este mismo momento no? —Sí, me parece... dime y haz lo que quieras, tengo que saber en qué estás pensando. Desde el sillón donde estaba me comencé a frotar la pija por encima del jean, noté que no lo tomó como algo que estuviera mal –ni bien- la miré a los ojos y continué mi relato. —En este instante, quisiera que se suba la falda por encima de la rodilla y comience a tocarse lentamente, usted me calienta mucho... míreme —… Desabroché mi pantalón, lo bajé lo suficiente para que mi pija pudiera salir, vi que me miraba, no decía nada, no daba señal alguna de gusto o disgusto, solo miraba, agarré mi pija con mi mano y comencé a sobarla. ¡Me estaba haciendo la paja frente a mi psicóloga!!! Al principio lentamente, como mostrándole en detalle mi ...
... pija, el frenillo tenso y húmedo, mis huevos, me tocaba y me daba placer, realmente placer, comencé a gemir. Ella continuaba mirándome, solo mirando, creo que alcancé a ver un leve suspiro. Estábamos frente a frente, ella en su silla y yo en el sillón. —No sabe las ganas que tengo de que me la chupe, que me pase esa lengua por la cabeza, aquí —dije mostrándole— que me haga la paja con la mano, y me la chupe mirándome a los ojos, como quisiera que se porte como una puta, como la puta de mi mujer. Recién alcanzó a acusar recibo de lo que pasaba delante de ella, se llevó una mano, primero a la rodilla, y comenzó a subirla por la pierna, eso me puso a mil, mi corazón latía de nervios, ansiedad, excitación. Se reclinó hacia atrás de la silla y abrió sus piernas, lo que le dio espacio a sus dos manos que se frotaran entre las piernas hasta llegar a su concha por sobre su bombacha. Los dos nos mirábamos a los ojos, comenzamos a fluir como espejos, retroalimentando la excitación a medida que nos tocábamos Yo aumenté el ritmo de mi masturbación y continué hablando. —Imagínese la cantidad de leche que tiene esta pija para usted, se cómo hacerla salir en el momento justo. ¿Le gustaría probarla? No doy más de las ganas de cogerla, agarrarla del pelo y darle de atrás en el escritorio, ¿no le gustaría? —Haré todo lo que corresponda en el ámbito de una terapia, pero coger no es prudente, no es una alternativa al menos hoy —mientras decía esto su respiración era profunda, casi ...