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El hijo del concejal: La noche amenaza
Fecha: 21/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos
... chavalito, que no se corta para nada, ¿no?, dijo David. - Un guaperas rebelde, dijo Susi, soltándo una carcajada con cara de guarrilla. Terminamos de comernos el bocata; y David se fue a Admisión. Susana y yo, decidimos quedarnos un ratito mas, en la cafetería; la convencí, para seguir contemplando a mi estudiante en prácticas favorito, que estaba retirando su bandeja de la mesa en la que estaba sentado, frente a nosotros. - ¡Bueno!, yo tengo que subir a la segunda, dijo Susi; y nos levantamos para irnos. Pero, al salir, nos cruzamos con Epi... - ¡Oye, tío! ¿Que pasa con el de la 712?, dijo Susana… ... te lo llevaste a las 10:30 y ya son casi las 13:00. ¿Que coño le están haciendo? - ¡Pues!, acaban de avisarme para que vaya a recogerle… ¡no te puedo decir mas!, rubia. - Entonces yo me voy con él, Susi. ¡Luego, te cuento! Me fui con Epi. Y al llegar a Rayos, Oscar salía apresuradamente; y un tanto cabizbajo. - ¿Que le pasa a este?, le dije Epi. - ¡Mira!, tío… ¡paso de ese pelota!; y me dió una palmadita en la espalda… Y nos encontramos a Tobías, durmiendo profundamente, sobre una camilla de reconocimiento… - Hemos tenido que darle un sedante bastante fuerte, dijo Gabi, que llegaba en ese momento. ¡Podéis subirlo ya! - Debería de comer algo, ¿no crees?, le dije a Gabi - ¡Claro!, Jose. Es importante que coma. La prueba ha sido mas larga de lo que pensábamos; y todavía está en ayunas. Lo subimos a la 712. Y Epi, se fue. No ...
... quise despertarle; me gustaba verle dormir. ¡Tiene una cara preciosa!, me dije a mi mismo, sin dejar de mirarle. Y, además, ese cuerpazo, cubierto con una sola sábana (la sábana que le cubría permitía, sin tener que hacer mucho esfuerzo, apreciar su maravilloso cuerpo y su desnudez). Oí el carrito de la comida, y me acerqué a la cabecera de la cama… - Tobías, ¡despierta! Tienes que comer, chaval. Le di algunas palmaditas en la cara... … y también le zarandeé un poco, moviendo sus hombros… - ¡Vamos!, chico… … ¡despierta! Y entró Enriqueta con la bandeja de comida. - ¡Aquí te la dejo!, ¿vale?; y la dejó sobre la pequeña mesa que había junto a la cama. Yo solo la miré… - ¡Vale! Y salió de la habitación, cerrando la puerta. Me senté en la cama, y empecé a acariciarle la cara con gran excitación. El chico, me encanta; y lo tenía en la cama, dormido, y con esa carita de “yo no he sido”. Me tenía hipnotizado; mirándolo y lleno de deseo. Y me atreví a meter la mano bajo la sábana, para empezar a acariciarle el pecho. ¡Que piel, mas suave!… ... estaba calentito, calentito... ¡Que gustazo! Pero, ¡de repente!, Susi entró; abriendo la puerta, bruscamente. - ¡Ah!… ¿ya estáis aquí?… ... ¡menos mal. ¡Por cierto!, que tengo que pedirte un favor, Jose. - ¿Que pasa? - Tío, ¡por favor! Necesito que me hagas la noche. Hoy me toca de noche… ¡joder! ... pero, me ha llamado Juan Luis, para decirme que no ha conseguido que ...