1. Se sacrificaron mi esposa e hija para evitar la bancarrota


    Fecha: 28/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sanchez-m, Fuente: CuentoRelatos

    ... noche.
    
    Como era temprano acordamos tomar algo en la habitación, así que mientras me dirigía al bar por unas bebidas, vi como Claudia era tomada de la mano por el Doctor Martínez mientras que mi hija Jimena era llevada por el Doctor Jiménez. Ambas parejas entraron al elevador rumbo a la habitación y presencié, mientras la puerta se cerraba frente a mí, como las manos del doctor Jiménez se posaban sobre la cintura de Jimena y bajando, le acariciaban su formidable trasero.
    
    Pasaron cerca de diez minutos cuando subí con las bebidas y al llegar a la puerta de la suite, escuché quejidos y gemidos. Abrí la puerta y coloqué las copas sobre la mesa de la entrada.
    
    Justo frente a mí estaba el Doctor Martínez, ya se encontraba desnudo sentado cómodamente sobre el sillón de la sala. Sobre su abdomen estaba mi esposa Claudia, sentada y con sus piernas entreabiertas. El Doctor Martínez estaba devorándola a besos, mientras que sus manos recorrían una y otra vez acariciando sus nalgas. El Doctor no se dio cuenta de que yo entre a la suite, ya que estaba ocupado disfrutando de esos dos ricos pechos y sus manos buscaban afanosamente su vagina.
    
    Me controlé para no salirme de mis casillas y me dirigí a la suite. Allí estaba Jimena tirada sobre la cama mientras que el Doctor Jiménez a un lado de ella la acariciaba con sus manos. Al igual que su madre, él la desnudó rápidamente y se devoraba sus dos espectaculares pechos, mientras que la otra mano del Doctor acariciaba su deseable ...
    ... trasero. Ella volteaba su cara hacia un lado expresando su desagrado de tener a un hombre de 45 años encima de ella, tocando su culo y lamiendo sus tetas.
    
    Volví a la sala dispuesto a salir de la suite, y vi como Claudia ya tenía visible su tierna tanga rosada. El Doctor Martínez seguía comiéndose sus tetas mientras que sus manos recorrían libremente las redondas nalgas de Claudia.
    
    Salí de la suite y bajé al bar dónde tomé un Martini en las Rocas. Pensé que, si ellas pasaban por esta humillación, yo debía estar allí y no mostrar ninguna debilidad, por lo que me armé de valor y decidí regresar a la suite.
    
    Abrí la puerta y entre dispuesto a acompañar a mi esposa y mi hija en esta prueba tan difícil, y vaya que prueba. Sobre el mismo sillón seguía sentado el Doctor Martínez disfrutando del cuerpo de mi esposa. El seguía ocupado comiéndose los pechos de Claudia mientras que ella se mecía sobre su abdomen descargando su cuerpo sobre el de él. Baje mi vista y entre las nalgas de ella se veían las bolas de él colgando de la parte baja del pene, el resto de su tronco no se veía puesto que permanecía oculto dentro de la vagina de Claudia. Por sus pausados y lentos movimientos me di cuenta de que ambos ya se habían venido y que habían tenido un fantástico orgasmo.
    
    Quien aún no terminaba era el Doctor Jiménez.
    
    - “Jimena… Jimena… me vengo… arghhhh… uyyy que ricura… Dios mioooo…”, fueron los gritos que escuché en ese preciso instante.
    
    Me dirigí a la suite y allí Jimena estaba ...
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