1. Cómo gozar de la hermana de su esposa


    Fecha: 01/03/2021, Categorías: Microrelatos, Autor: Javítelaví, Fuente: CuentoRelatos

    Luis llegó a casa tarde, por lo que esperaba una bronca de su mujer, Laura. De nuevo volvería a escuchar las quejas de que no le hacía caso y no la quería como antes. La verdad es que estaba muy ocupado con los viajes, pero él era comercial, no podía hacer nada. Además la quería mucho. Que tuviera muchos rollos no quería decir lo contrario. Él no tenía la culpa de resultar tan atractivo para las mujeres. A sus 35 años estaba en el mejor momento de su vida: sin problemas económicos, estabilidad matrimonial, se sabía deseado gracias a su piel morena y sus rasgos varoniles. Buena estatura, buen estado físico, envidiable soltura para conversar y enredar a cualquier mujer. Sólo se trataba de satisfacer sus necesidades, no había nada emocional en sus aventuras. De hecho, estaba muy contento con Laura, de 32 años, brillante directora de una sucursal bancaria, guapa, morena, de pelo rizado, largo, un buen cuerpo, cuidado, trabajado... Le faltaba quizá un poco de atrevimiento: enseñar más cuando salía, mostrarse más para ser deseada por otros. Pero ella era bastante recatada, la educación recibida no daba para más. Suficiente había hecho con convencerla para practicar sexo oral o posturas atrevidas.
    
    Las luces de casa estaban apagadas, salvo el cuarto de baños. Oyó ruidos. Por un momento se le pasó la imagen de su mujer poniéndole los cuernos. Era absurdo, pero entró sigilosamente. Lo que vio no se lo esperaba, pero no hizo sino calentar sus ánimos: Laura estaba bañándose con su ...
    ... hermana Sofía. En su imaginación se cruzaron miles de imágenes lésbicas y soñó con formar un trío de ensueño. Fue sólo un instante, sabía que las hermanas se negarían en rotundo. No cabía ni plantearlo. Se fijó en Sofía. Hacía bastante que no la veía, lo menos cinco años. Estaba estudiando en Inglaterra y cuando ella visitaba a su hermana, él estaba fuera. Ahora tenía 25 años y no parecía la misma: tenía el pelo corto y estaba muy morena; seguía con su inocente cara de niña, pero ahora con un punto de malicia que era muy excitante. Apenas veía los hombros de Sofía, los pechos se adivinaban, pero su brazo estaba estratégicamente situado para que sólo una manchita rosada de una elevada mama se pudiera ver. Se acercó más y vio el agua cubierta de espuma. Laura le vio:
    
    -¿Qué haces? ¿No ves que nos estamos bañando?
    
    -Hola -le dijo a ambas como si nada-, no sabía que estabas aquí, encantado.
    
    Sofía bajó la mirada y advirtió que estaba excitado y le respondió con una sonrisa pícara, parecía decir que ya veía que estaba encantado de verla. Luis salió del cuarto de baño y se desvistió. Tenía unas enormes ganas de masturbarme pensando en Sofía. Quería tirársela como fuera, pero sería complicado. Salieron ambas con las toallas enroscadas a su cuerpo, con el pelo mojado y la piel brillante. Sofía es más alta que Laura, por lo que la toalla no llegaba ni a sus rodillas. ¡Vaya piernas las de la hermanita pequeña!. Y se intuía un busto impresionante, mayor que el de Laura, que ya es ...
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