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Cómo gozar de la hermana de su esposa
Fecha: 01/03/2021, Categorías: Microrelatos, Autor: Javítelaví, Fuente: CuentoRelatos
... considerable. Laura le comentó a Luis que pasaría unos días en casa; había terminado los exámenes y echaba de menos España. -Me parece genial. Un beso, por cierto, hay que ser educados, dijo Luis. Los húmedos labios de Sofía se posaron en su mejilla; a su vez, los suyos comprobaron que la piel de Sofía era muy suave. No pudo evitar mirar abajo del cuello. Los pechos estaban sellados por esa toalla, apenas una elevación demasiado bien tapada. Bueno, me voy a la cama que estoy muy cansada y a lo mejor queréis pasar un buen rato solos. Y les guiñó el ojo y se fue. Tan pronto hizo esto, Luis se fue a por Laura y la besó y la quitó su toalla. Acarició sus pezones marrones, pequeños y puntiagudos y los besó. Le apretó las tetas y bajó hasta su coño y olió su pelambrera, lamiéndole su rajita. -¡Luis! ¿Qué haces? Sofía nos puede oír. Quería que Sofía les oyera. No la hizo caso y coniguió que gimiera. Si lo conseguía, era suya, se entregaba a él totalmente. Hacía más de una semana que no lo hacían. Le quitó el pijama y le acarició la verga, que estaba bastante dura. Follaron con muchas ansias. Podría haber sido consecuencia de la larga abstinencia, pero en Luis el ansia se debía a que pensaba en Sofía mientras se corría dentro de Laura. Luis pensó cómo llevar a cabo sus deseos. No era fácil, nunca se había llevado demasiado bien con Sofía y las dos hermanas se querían muchísimo. Ni encuentros casuales, ni situaciones comprometidas, ni que ella le pillara ...
... masturbándose, ni viendo pelis porno conseguía que Sofía se mostrara abierta con él. Bien es cierto que sólo habían transcurrido dos días, pero era suficiente para volverse loco con ella, con sus pantalones ajustados a su tremendo culo, con sus curvas y con esos pechos que ni con jerséis conseguían pasar disimulados, por no decir cuando se quedaba en camiseta, con esos pezones resaltándose debajo de la tela que le hacían empalmarse enseguida. Cuando ya iba a desistir de sus deseos, un día llegó del trabajo antes que de costumbre y oyó ruidos en su habitación: con sorpresa, vio a Sofía que estaba revolcándose con un chico. No le oyeron entrar ni le vieron de lo metidos que estaban en su faena. Luis estaba excitado y furioso de no ser él el afortunado que se la tiraba. Además el tipo estaba encima de ella y sólo podía verle el culo a él, entregado al mete saca, y oír cómo gritaba como una posesa Sofía. No me lo esperaba de ella, la creía tan recatada como a su hermana, pero la estancia en el extranjero la habrían cambiado. Supuse que habría conocido a aquel chico ayer por la noche, ya que salió con su pandilla de entonces. Me escondí y esperé a que el chico se fuera. Cuando lo hice, me senté en el sillón del comedor. Sofía salía de la ducha con su maldita toalla enrollada sobre ella. Intentó disimular: -¿Cuánto tiempo llevas aquí, Luis? -El suficiente como para no creerme lo que he visto... Ella no respondió y se ruborizó. ¿Así es como pasas el tiempo cuando nosotros ...