1. LA LECHE MATERNA DE MI HERMANA


    Fecha: 06/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... cuerpo, dando mi cara inevitablemente contra su voluptuosa teta que sentí tibia y suave. -Gracias, hermanito, eres lindo conmigo. Ahora sal de dudas de una vez por todas. Yo tragué saliva y pasé mi lengua por mis labios antes de entregarme a la dulce experiencia de mamar la leche de mi hermana. Tan pronto como sentí invadir mi boca por su pezón, fue como si este esperara el mínimo contacto para que comenzara a aventar a propulsión la más rica, dulce, suave y tibia leche materna. Cerré mis ojos y en un parpadeo mi boca estaba inundada y no pude evitar que un poco se regara por mi barbilla. Así que me dediqué a tragarla para no desperdiciar tan preciado manjar, y me impresionaba que una mujer soltara una buena cantidad de leche en tan pocos segundos. Mi emoción fue tanto en alza que fue inevitable que mi pene se estirara y templara la pantaloneta como carpa de circo. Yo trataba de esconder la evidencia empujándola hacia abajo, pero en la posición que estaba lo que lograba era chocarla contra la pierna de mi hermana, que de pronto sentí que la empujaba contra mi falo. Mi hermana había mantenido su teta con la mano, presionando un poco, y en un momento en que abrí los ojos vi que ya no estaba, pues ahora agarraba tensa las cobijas con fuerza, lo que me hizo suponer que también la estaba pasando bien. Levanté entonces la mirada y la vi con los ojos cerrados, con la boca entreabierta y con la respiración agitada. Me desprendí de su pezón y ella medio abrió los ojos y con un ...
    ... susurro me preguntó si me gustaba su lechita. Yo tomé por primera vez su teta por la base y la apretaba suavemente al tiempo que le daba unos chupones y le estrujaba su pezón con mi lengua, lo que provocaba la disparada de algunos chorritos de rica leche que iban a parar sobre sus rollizas piernas. -Tienes la leche más rica que haya probado jamás –le dije. Ella aprobó con la cabeza y hacía un esfuerzo por no cerrar los ojos de lleno. Entonces volvió a acariciar mi entrepierna con su rodilla. -¿Y eso? –dijo. -No soy de piedra, Evi, y te dije que temía de que pudiera ocurrir algo así, por lo cual te ofrezco disculpas, pero es que todo esto ha sido tan excitante para mí. -No importa, Javi, yo también no he sido ajena a lo que dices porque también me he calentado un poco. Además hace ya un buen tiempo que no estoy de faena, y creo que tú también –dijo sin poder reprimir una sonrisa que la hizo sonrojar. -Entonces estamos igual –le dije volviendo a mamarle su pezón. Al poco ella me llamó por mi nombre, y al mirarla pude advertir por sus gestos de su cara que luchaba contra los nervios. Parecía indecisa con lo que tenía que decirme, pero finalmente lo hizo. -Qué tal si… me lo dejas ver –dijo. Yo no entendí a qué se refería, por lo que le pedí que me lo aclarara, y ella, luchando contra todo pudor, me dijo que se refería a mi pene. Yo sentí que me quemaban las tripas y accedí a bajarme la pantaloneta para dejar al descubierto mi miembro tieso como un garrote. Mi hermana apenas si lanzó un ...
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